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sábado, 21 de abril de 2012

DIA INTERNACIONAL DEL LIBRO Y DE LOS DERECHOS DE AUTOR

Prof Liduvina Carrera




El 23 de abril, día de San Jorge, ha sido una fecha institucionalizada para celebrar el Día Internacional del Libro y de los Derechos de Autor; por tal motivo, estas letras pretenden una breve reflexión sobre algunos tópicos de interés, inherentes al tema; entre ellos: la posibilidad de que el internet acabe con el libro impreso, la leyenda de San Jorge y las razones por las que se ha escogido esta fecha para la celebración.

En cuanto al primer tópico: “el Internet acabará con el libro impreso”, es posible pensar que muchas personas auguren la extinción de esta efeméride por la presencia del ciberespacio; en efecto, para la década de los noventa se pensaba que ocurriría el final del libro porque las nuevas tecnologías comenzaban a ocupar novedosos espacios que, antes, pertenecían al libro impreso. Cuando se pregunta por el futuro de los libros, posiblemente se piense que la actualidad corresponde a los últimos días de la era de la impresión; porque su producción y distribución, poco a poco, migrará al ciberespacio y la pantalla de las computadoras reemplazará a la palabra escrita sobre papel. Los investigadores y los estudiantes podrán descargar los libros electrónicos y, en consecuencia, gran variedad de textos podrán ser almacenados en pequeños dispositivos; de manera tal que, con la llegada del ciberespacio, la difusión de la información electrónica beneficiará a un mayor número de personas con el potencial del Internet.

El 23 de abril celebramos el Día del Libro y de la Propiedad Intelectual de los Autores, porque se cree que seguirán existiendo libros en el futuro; estos sobrevivirán puesto que son objetos tangibles y la economía de la propiedad intelectual también necesitará sobrevivir en forma impresa. Los libros no han desaparecido, y puede que nunca lo hagan, debido al poder económico de la propiedad intelectual. El cambio tecnológico exclusivamente no acelerará el fin del libro, en virtud de que el comportamiento de productores y consumidores de información, jugará un rol importante en este juego. Si la información permanece como una forma de propiedad intelectual, los autores y editores querrán seguir manteniendo el control sobre su propiedad mediante la mejor tecnología de la cual se ha dispuesto hasta ahora: el libro impreso.

El otro tema, digno de comentario en este 23 de abril, está referido al Santo del día: San Jorge; de manera que también resulta interesante añadir un poco de este tópico a nuestra cultura general. En lo que respecta a la “Leyenda de San Jorge”, existen muchas versiones, entre paganas y cristianas, que dan cuenta de las hazañas de un personaje legendario, unido a la celebración del Día del Libro. Sin pretender una presentación exhaustiva y certera, nos referiremos a la leyenda que ubica esta historia en Capadocia, actual Turquía. Allí, había un dragón que atacaba a los habitantes del reino; de forma que los nativos, aterrados por esa situación, decidieron entregarle, cada día, dos corderos al dragón, para satisfacer su hambre y no los atacase más en la villa. Sin embargo, al pasar los días, los animales empezaron a escasear y ya no se podía satisfacer al dragón; de manera que el pueblo decidió enviar a una persona -escogida por sorteo- y un cordero; en este sentido, las familias a quienes les quitaban uno de sus miembros, recibían, a cambio, todo tipo de riquezas como compensación. A partir de aquí, hay dos versiones de la leyenda: por un lado, que el pueblo se cansó de que ningún miembro de la familia real fuera enviado y, por esta razón, pidieron que también la princesa fuera devorada; la otra versión señala que un día la princesa fue la escogida, por sorteo, para acompañar al cordero. Sea como fuere, cuando se dirigía hasta la cueva del dragón, la princesa se encontró al caballero Jorge y éste, matando al dragón y clavándole su espada, la rescató. De la sangre que brotó del cuerpo sin vida del monstruo, nació una rosa roja que el caballero le entregó a la princesa; a continuación, el rey ofreció todas las riquezas al caballero; pero este prefirió repartirlas entre los habitantes del reino. En versiones cristianas, al final de esta historia, se construyó una iglesia en nombre del santo, de ella, brotaba un agua milagrosa capaz de curar a los enfermos. Por esta leyenda, en muchos lugares, cada 23 de abril los hombres obsequian rosas a las mujeres, como lo haría un caballero a una princesa y, a su vez, ellas les regalan un libro, recordando el fallecimiento de Cervantes y Shakespeare.

La mención de estos escritores, invita a comentar el tercer tema previsto para celebrar el Día Mundial del Libro; el 23 de abril fue la fecha elegida para aclamar lo que también se conoce como El día del Idioma, porque se recuerda la muerte de tres grandes escritores de la literatura universal: Miguel de Cervantes, autor de Don Quijote, William Shakespeare, dramaturgo inglés, reconocido autor de Romeo y Julieta, quien falleció en la misma fecha, 52 años después en 1616; y el Inca Garcilaso de la Vega, cronista de la historia antigua peruana y autor de Los Comentarios Reales de los Incas.

En definitiva, la celebración del Día Mundial del Libro busca estimular el gusto por la lectura, fomentar la industria editorial y la protección de la propiedad intelectual a través del derecho de autor; la fecha fue propuesta a la Unesco por la Unión Internacional de Editores, con el objetivo de fomentar la cultura y la protección de la propiedad intelectual por medio del derecho de autor. La Conferencia General de la Unesco la aprobó en París el 15 de noviembre de 1995, por lo que a partir de dicha fecha, el 23 de abril es el Día Internacional del Libro y del Derecho de Autor.

miércoles, 18 de abril de 2012

SUSTANTIVO O NOMBRE



El nombre o sustantivo es la palabra que nombra a los objetos físicos, psíquicos o ideales. Ej. “mujer”, “niño”, “mesa”, “fantasía”, “idea”, “vanidad”. En este sentido, también otras clases de palabras, como adjetivos, verbos, preposiciones, conjunciones y adverbios, pueden sustantivarse; es decir, sin ser sustantivos, es posible usarlos como tales, y el procedimiento más común para sustantivar una palabra es mediante el uso del artículo. En los ejemplos siguientes, se puede observar esta sustantivación de palabras:
• Adjetivos. Se sustantivan con mucha frecuencia y para hacerlo, se emplea el artículo masculino, femenino o neutro: “Los argentinos perdieron el partido”, “La perezosa no quiso hacer ningún esfuerzo”, “Queríamos lo necesario”.
• Verbos. Se sustantivan las formas de infinitivo: “Estudiar es beneficioso para el joven que prepara su futuro”.
• Adverbios. “Solo importan el aquí y el ahora”.
• Preposiciones. “Julián siempre me lleva la contra”.
• Conjunciones. “Jorge siempre tiene un pero ante mis comentarios”.

ACCIDENTES GRAMATICALES DEL SUSTANTIVO

Los sustantivos son palabras variables; es decir, presentan diferentes terminaciones para indicar los accidentes gramaticales de género y de número. También varían cuando forman diminutivos o despectivos.

a) El género

Los géneros del sustantivo son dos: el masculino y el femenino. Pertenecen al género masculino a) los nombres de varones: hombre, niño, carpintero, Alejandro, Colón, etc. b) todos los nombres de animales o cosas que pueden ir precedidos por el artículo masculino el o los: el tigre, los papeles. Los nombre de montes, cordilleras, ríos, meses, días, notas musicales y números y, en general, los que terminan en cualquier letra que no sea “d”, “z” y “a”, suelen ser masculinos.
Pertenecen al género femenino: a) todos los nombres de mujeres: dama, costurera, María. b) Todos los nombres de animales y cosas que puedan ir precedidos del artículo femenino: la o las: la mariposa, las ruedas. Los nombres de virtudes, ciencias, artes, profesiones y letras y los que terminan en “d”, “z” y “a”, no acentuadas suelen ser femeninos.

Formación del femenino

Los nombres de personas y algunos de animales forman su femenino derivándolo del masculino, de acuerdo con las reglas siguientes:
• Si el masculino termina en vocal, se sustituye esta por la letra a: herman-o, hermana-a; infant-e, infant-a.
• Si termina en consonante, se añade una a: señor, señora; Juan, Juana. 
El género neutro sólo es propio de algunos referentes complejos: una oración o un contexto o una idea. En este caso se usa el articulo “lo”: lo hermoso, lo peligroso.
En lo referente al género de los animales, existen sustantivos que se refieren indistintamente al masculino y al femenino, en este caso se denomina epiceno: hormiga, cebra, pantera. Los nombres de los seres inanimados se inscriben a uno de los dos géneros convencionalmente, sin que ello corresponda a una distinción de sexo: el género casi nunca responde a un referente sexuado; al contrario, es un rasgo gramatical del sustantivo muy útil para clasificarlo como masculino o femenino para establecer las debidas concordancias con el resto de las palabras que conforman el discurso.


b) El número

En español, el sustantivo tiene dos números: el singular y el plural. El singular indica una unidad y el plural, varias. Para la formación del plural existe una norma general, se añade una “s” al final de la palabra: niño – niños. Sin embargo, si el sustantivo termina en consonante, se añadirá la silaba “es”: canción – canciones.
Hay algunas palabras que terminan en s y no son plurales: lunes, martes, caries, crisis. En ellas, es indispensables la colocación previa del artículo que determinara el número del sustantivo: la caries – las caries; el lunes – los lunes.

c) Sustantivos aumentativos, diminutivos y despectivos

Las terminaciones de los sustantivos también sufren flexión o cambio cuando indican aumento o disminución en el significado y cuando expresan burla o desprecio.
• Aumentativos. Las desinencias más frecuentes son: -on, -ona, -azo, -aza, -ote, -ota: hombre – hambrón; perro – perrazo; cuchara- cucharota.
• Diminutivos. Las desinencias más comunes son: -ito, -ita, -illo, -illa, -ico, -ica, -in, -cito, -cita: dibujo- dibujito; guitarra – guitarrita; hombre – hombrecito; zapato – zapatico.
• Despectivo. Algunas de las desinencias comunes son: -uza, -aco, -zuelo, -zuela, -ucho, -ucha: gente – gentucha, mujer – mujerzuela, libro – libraco.

CLASIFICACIÓN DE LOS SUSTANTIVOS POR SU SIGNIFICACIÓN


El sustantivo se clasifica según los siguientes rasgos:
1. Animados e inanimados: pescadero, piloto, etc.; frente a cuchillo, aire.
2. A su vez, los sustantivos animados se clasifican en humanos: hombre, niño, y no humanos: felino, gusano.
3. Sustantivos comunes y propios. El nombre común se refiere a los objetos y los designa por sus cualidades propias de todos los miembros de su especie: hombre, animal, mineral. El nombre propio señala individualmente al objeto: Europa, Pedro, Madrid.
4. Los nombres comunes, a su vez, se clasifican en concretos y abstractos. Los concretos se refieren a objetos que son percibidos materialmente por los sentidos: cenicero, cucharita, florero. Los abstractos dependen de la elaboración mental y deben ser aprehendidos por la inteligencia: libertad, belleza.
5. Entre los sustantivos concretos, existen los individuales y los colectivos. Los individuales designan una sola cosa: cigarro, autobús. Los colectivos designan una pluralidad: rebaño, ejército, clero.
6. También se considera una clasificación entre sustantivos que admiten variación de número y los que no: contables y no contables. Los primeros designan objetos que se pueden contar y medir: cuaderno, tenedor; los segundos corresponden a los llamados nombres de materia: oro, trigo, oscuridad. Solamente los nombres contables poseen un verdadero plural; los no contables se usan con valor expresivo: nos trajimos los oros de las Américas.

DE INTERÉS ACTUAL: SEXISMO Y GÉNERO

“El criterio para decidir si existe o no sexismo lingüístico será la conciencia social de las mujeres o, simplemente, de los ciudadanos contrarios a la discriminación”. (Ignacio Bosque. RAE)


En el Diccionario panhispánico de dudas, se pueden encontrar algunas normas académicas, dadas a conocer en el 2005. Debido a la inquietud generada, tomaremos en cuenta algunas ideas para mantenernos actualizados al respecto.


1. “Niños, niñas y adolescentes”

En los últimos tiempos, por razones de corrección política, que no de corrección lingüística, se está extendiendo la costumbre de hacer explícita en estos casos la alusión a ambos sexos: «Decidió luchar ella, y ayudar a sus compañeros y compañeras». Se olvida que en la lengua está prevista la posibilidad de referirse a colectivos mixtos a través del género gramatical masculino, posibilidad en la que no debe verse intención discriminatoria alguna, sino la aplicación de la ley lingüística de la economía expresiva; así pues, en el ejemplo citado pudo —y debió— decirse, simplemente, ayudar a sus compañeros. Solo cuando la oposición de sexos es un factor relevante en el contexto, es necesaria la presencia explícita de ambos géneros: La proporción de alumnos y alumnas en las aulas se ha ido invirtiendo progresivamente; En las actividades deportivas deberán participar por igual alumnos y alumnas. Por otra parte, el afán por evitar esa supuesta discriminación lingüística, unido al deseo de mitigar la pesadez en la expresión provocada por tales repeticiones, ha suscitado la creación de soluciones artificiosas que contravienen las normas de la gramática: las y los ciudadanos.

2. “L@s niñ@s”
Para evitar las engorrosas repeticiones a que da lugar la reciente e innecesaria costumbre de hacer siempre explícita la alusión a los dos sexos (los niños y las niñas, los ciudadanos y ciudadanas, etc.; ha comenzado a usarse en carteles y circulares el símbolo de la arroba (@) como recurso gráfico para integrar en una sola palabra las formas masculina y femenina del sustantivo, ya que este signo parece incluir en su trazo las vocales a y o: l@s niñ@s. Debe tenerse en cuenta que la arroba no es un signo lingüístico y, por ello, su uso en estos casos es inadmisible desde el punto de vista normativo; a esto se añade la imposibilidad de aplicar esta fórmula integradora en muchos casos sin dar lugar a graves inconsistencias, como ocurre en Día del niñ@, donde la contracción del solo es válida para el masculino niño.


INVITACIÓN 
Ilustramos las ideas anteriores, recomendando la lectura del artículo "Entre lenguas y lenguaradas sexistas te veas", publicado por el amigo Luis Barrera Linares, en su blog La duda melódica.



MASCULINOS Y FEMENINOS

Los sustantivos en español pueden ser masculinos o femeninos. Cuando el sustantivo designa seres animados, lo más habitual es que exista una forma específica para cada uno de los dos géneros gramaticales, en correspondencia con la distinción biológica de sexos, bien por el uso de desinencias o sufijos distintivos de género añadidos a una misma raíz, como ocurre en gato/gata, profesor/profesora, nene/nena, conde/condesa, zar/zarina; bien por el uso de palabras de distinta raíz según el sexo del referente (heteronimia), como ocurre en hombre/mujer, caballo/yegua, yerno/nuera; no obstante, son muchos los casos en que existe una forma única, válida para referirse a seres de uno u otro sexo: es el caso de los llamados «sustantivos comunes en cuanto al género» y de los llamados «sustantivos epicenos». Si el referente del sustantivo es inanimado, lo normal es que sea solo masculino (cuadro, césped, día) o solo femenino (mesa, pared, libido), aunque existe un grupo de sustantivos que poseen ambos géneros, los denominados tradicionalmente «sustantivos ambiguos en cuanto al género». 
  • Muchos nombres de persona solo llevan la expresión del sexo del ser nombrado en el género de artículo: el espía / la espía, el accionista / la accionista, el mártir / la mártir.
  • Algunos nombres de animales no expresan el sexo de estos de ningún modo, puesto que el género de tales nombres es siempre el mismo: águila, hiena, ratón, avestruz, topo. Lo mismo sucede con determinados nombres de humanos: persona, criatura, vejestorio.
  • En algunos casos, la expresión del sexo se hace por medio de palabras distintas: hombre / mujer, yerno / nuera, padre / madre, caballo / yegua, toro / vaca, carnero / oveja.
  • Hay nombres que no tienen formanta alguno: crisis, dosis, lunes.
  • Hay parejas en que los nombres femeninos nacieron de formaciones latinas (por analogía con ellas) sobre la misma base del masculino, con formantes que no fueron heredados como tales por nuestro idioma: emperador / emperatriz, actor / actriz, héroe / heroína, rey / reina, gallo / gallina, jabalí / jabalina, príncipe / princesa, duque / duquesa, conde / condesa, abad / abadesa, poeta / poetisa, profeta / profetisa, papa / papisa, sacerdote / sacerdotisa.
 En cuanto al género gramatical, hay dos clases de sustantivos
• Los que tienen como rasgo propio el ser masculinos o femeninos: muro, portal, césped (masculinos); pared, hormiga (femeninos). El género se manifiesta mediante la concordancia con determinativos o adjetivos.
• Los que pueden ser masculinos o femeninos, según la terminación o desinencia: muchacho (masculino), muchacha (femenino). La diferente terminación es la que manifiesta el género gramatical. 
Las desinencias o terminaciones que marcan el género 
 • La mayoría de los sustantivos terminados en -o son masculinos. Excepciones: la mano, la radio, la nao...
 • La mayoría de los sustantivos terminados en -a son femeninos. Excepciones: el día, el tranvía, el planeta, el mapa, el cometa ('astro'), el pijama...
 • Los sustantivos de origen griego terminados en -ma son masculinos: el telegrama, el diagrama, el problema, el tema, el idioma, el sistema, el enigma, el dilema, el fantasma, el diploma, el poema, el programa, el drama, el teorema, el diafragma...
 • Muchos sustantivos que designan seres animados usan la terminación para diferenciar no solo el género gramatical sino también el sexo biológico: niño/niña, jefe/jefe, nene/nena, señor/señora...
 • Otras terminaciones para el femenino son -esa, -isa, -triz: abad/abadesa, alcalde/alcaldesa, tigre/tigresa; sacerdote/sacerdotisa, papa/papisa, poeta/poetisa; héroe/heroína, gallo/gallina, rey/reina, jabalí/jabalina; emperador/emperatriz, actor/actriz...
 • Sustantivos heterónimos: Hay casos en los que el género y el sexo de los seres animados se diferencia con la oposición de palabras y no con terminaciones, fenómeno que se denomina "heteronimia": padre-madre, hombre-mujer, varón-hembra, carnero-oveja, caballo-yegua, toro-vaca, caballero-dama, yerno-nuera, padrino-madrina...
 • La oposición marcada con las terminaciones -o / -a no solo se emplea para marcar las diferencias de sexo sino para diferenciar contenidos relacionados con el tamaño, la forma o la distinción entre árbol y el fruto del árbol: cesto (grande)-cesta (pequeña), cubo (pequeño)-cuba (grande), jarro (forma)-jarra (forma); manzano (árbol)-manzana (fruta), cerezo (árbol)-cereza (fruto), naranjo (árbol)-naranja (fruta), guindo (árbol)-guinda (fruta), avellano (árbol)-avellana (fruto)...
 • Sustantivos homónimos: Algunos sustantivos cambian de significado según se combinen con determinativos de distinto género: el editorial (‘artículo no firmado que expresa la opinión de la dirección de un periódico’), la editorial (‘casa editora’); la frente (‘parte superior de la cara’), el frente (‘parte anterior de algo’, ‘primera línea de combate’, ‘zona de contacto de dos masas de aire’, ‘coalición de partidos u organizaciones con un objetivo común’); la cólera ('ira'), el cólera ('enfermedad epidémica'); el corte ('efecto de cortar o cortarse'), la corte ('la corte real', 'corral o establo donde se recoge de noche el ganado', 'aprisco donde se encierran las ovejas', 'tribunal de justicia'), el coma ('estado patológico que se caracteriza por la pérdida de la conciencia, la sensibilidad y la capacidad motora voluntaria'), la coma ('signo ortográfico').   
Sustantivos comunes en cuanto al género o de género común  
Los sustantivos comunes en cuanto al género designan seres animados y tienen una sola forma, la misma para los dos géneros gramaticales. En cada enunciado concreto, el género del sustantivo, que se corresponde con el sexo del referente, lo señalan los determinantes y adjetivos con variación genérica: el joven / la joven, el testigo / la testigo, el mártir / la mártir, el soprano / la soprano, el bachiller / la bachiller, etc.
Los sustantivos referidos a títulos y prefesiones y que antes eran comunes en cuanto al género, modernamente se ha desdoblado en dos formas: una para el masculino y otra para el femenino (ministro-ministra, médico-médica, abogado-abogada, etc.).
Cuando el nombre de una profesión o cargo está formado por un sustantivo y un adjetivo, ambos elementos deben ir en masculino o femenino dependiendo del sexo del referente; por tanto, debe decirse la primera ministra, una intérprete jurada, una detective privada, etc., y no *la primera ministro, *una intérprete jurado, *una detective privado.
 Funcionan como comunes en cuanto al género 
• los sustantivos formados con el sufijo -ista: el/la periodista, el/la pianista, etc.;
• los sustantivos acabados en -a funcionan en su inmensa mayoría como comunes: el/la atleta, el/la cineasta, el/la guía, el/la logopeda, el/la terapeuta, el/la pediatra (en algunos casos, por razones etimológicas, el femenino presenta la terminación culta -isa: profetisa, papisa);
• los sustantivos acabados en -e tienden a funcionar como comunes: el/la cantante, el/la paciente, el/la conserje, el/la amante, el/la amanuense, el/la cicerone, el/la orfebre, el/la pinche, etc.;
• algunos de los sustantivos terminados en -e tienen formas femeninas específicas a través de los sufijos -esa, -isa o -ina: alcalde/alcaldesa, conde/condesa, duque/duquesa, héroe/heroína, sacerdote/sacerdotisa y en unos pocos casos se han generado femeninos en -a, como en jefe/jefa, sastre/sastra, cacique/cacica);
• los que proceden de acortamientos: el/la fisio, el/la otorrino;
• los sustantivos terminados en -ante o -ente, procedentes en gran parte de participios de presente latinos: el/la agente, el/la conferenciante, el/la dibujante, el/la estudiante (en algunos casos se han generalizado en el uso femeninos en -a, como clienta, dependienta o presidenta);
 • los pocos sustantivos que terminan en -i o en -u funcionan también como comunes: el/la maniquí, el/la saltimbanqui, el/la gurú;
 • entre los terminados en -y, el femenino de rey es reina, mientras que los que toman modernamente esta terminación funcionan como comunes: el/la yóquey;
• los que acaban en -ar o -er, así como los pocos que acaban en -ir o -ur, funcionan hoy normalmente como comunes, aunque en algunos casos existen también femeninos en -esa o en -a: el/la auxiliar, el/la militar, el/la escolar (pero el juglar/la juglaresa), el/la líder (raro lideresa), el/la chofer o el/la chófer (raro choferesa), el/la ujier, el/la sumiller, el/la bachiller (raro hoy bachillera), el/la mercader (raro hoy mercadera), el/la faquir, el/la augur;
 • los que acaban en -or forman el femenino añadiendo una -a: compositor/compositora, escritor/escritora, profesor/profesora, gobernador/gobernadora (en algunos casos, el femenino presenta la terminación culta -triz (del lat. -trix, -tricis), por provenir directamente de femeninos latinos formados con este sufijo: actor/actriz, emperador/emperatriz;
• los agudos acabados en -n y en -s forman normalmente el femenino añadiendo una -a: guardián/guardiana, bailarín/bailarina, anfitrión/anfitriona, guardés/guardesa, marqués/marquesa, dios/ diosa. Se exceptúan barón e histrión, cuyos femeninos se forman a través de los sufijos -esa e -isa, respectivamente: baronesa, histrionisa. También se apartan de esta regla la palabra rehén, que funciona como epiceno masculino (el rehén) o como común (el/la rehén), y la voz edecán, que es común en cuanto al género (el/la edecán). Por su parte, las palabras llanas con esta terminación funcionan como comunes: el/la barman;
 • los que acaban en -l o -z tienden a funcionar como comunes: el/la cónsul, el/la corresponsal, el/la timonel, el/la capataz, el/la juez, el/la portavoz. No obstante, algunos de estos sustantivos han desarrollado con cierto éxito un femenino en -a, como es el caso de juez/jueza, aprendiz/aprendiza, concejal/concejala o bedel/bedela;
 • los terminados en consonantes distintas de las señaladas en los párrafos anteriores funcionan como comunes: el/la chef, el/la médium, el/la pívot. Se exceptúa la voz abad, cuyo femenino es abadesa. Es especial el caso de huésped, pues aunque hoy se prefiere su uso como común (el/la huésped), su femenino tradicional es huéspeda;
• independientemente de su terminación, funcionan como comunes los nombres que designan grados de la escala militar: el/la cabo, el/la brigada, el/la teniente, el/la brigadier, el/la capitán, el/la coronel, el/la alférez;
• independientemente de su terminación, funcionan como comunes los sustantivos que designan por el instrumento al músico que lo toca: el/la batería, el/la corneta, el/la contrabajo;
• los sustantivos compuestos que designan persona: el/la mandamás, el/la sobrecargo, un/una cazatalentos, un/una sabelotodo, un/una correveidile.
 Sustantivos ambiguos en cuanto al género 
Son los que, designando normalmente seres inanimados, admiten su uso en uno u otro género, sin que ello implique cambios de significado: el/la armazón, el/la dracma, el/la mar, el/la vodka.
Normalmente la elección de uno u otro género va asociada a diferencias de registro o de nivel de lengua, o tiene que ver con preferencias dialectales, sectoriales o personales.
No deben confundirse los sustantivos ambiguos en cuanto al género con los casos en que el empleo de una misma palabra en masculino o en femenino implica cambios de significado: el cólera (‘enfermedad’) o la cólera (‘ira’); el editorial (‘artículo de fondo no firmado’) o la editorial (‘casa editora’). De entre los sustantivos ambiguos, tan solo ánade y cobaya designan seres animados.
 Sustantivos epicenos
 Son los que, designando seres animados, tienen una forma única, a la que corresponde un solo género gramatical, para referirse, indistintamente, a individuos de uno u otro sexo. En este caso, el género gramatical es independiente del sexo del referente.
Hay epicenos masculinos (personaje, vástago, tiburón, lince) y epicenos femeninos (persona, víctima, hormiga, perdiz). La concordancia debe establecerse siempre en función del género gramatical del sustantivo epiceno, y no en función del sexo del referente; así, debe decirse "La víctima, un hombre joven, fue trasladada al hospital más cercano", y no "La víctima, un hombre joven, fue trasladado al hospital más cercano". En el caso de los epicenos de animal, se añade la especificación macho o hembra cuando se desea hacer explícito el sexo del referente: "la orca macho", "la orca hembra", "la culebra macho", "la culebra hembra", "la comadreja macho", "la comadreja hembra", "la tortuga macho", "la tortuga hembra", etc.


  
EJERCICIOS

I. Extraer los sustantivos del siguiente texto y escribir una oración con cada uno 
Entramos en una capilla, donde algunas viejas rezaban el rosario. Es una capilla grande y oscura, con su tarima llena de ruidos bajo la bóveda romántica. Cuando yo era niño, aquella capilla tenía para mí, una sensación de paz campesina. Me daba un goce de sombra como la copa de un viejo castaño, como las parras delante de algunas puertas, como una cueva de ermitaño en el monte. 
II. Indicar el género y el número de los siguientes sustantivos 
La casa. Un nido. Alfredo. Una estrella. Félix. El rombo. Lo bueno. Una estrella. La Grecia. Ana. Un teatro. La China. Unos ríos. Unas aves. El Uruguay. Un monte. Una mueca. Felisa. Los pájaros. Los hombres. Unos días. Lo hermoso. Armando. Una esfera. Unos zapatos.
III. Escribir el femenino de los siguientes sustantivos 
Abuelo. Colegial. Mariano. Castellano. Español. Hijo. Sirviente. Vasallo. León. Hermano. Sancho. Pastor. Mulo. Capitán. Dueño. Primo. Martín. Marqués. Padrino. Hijastro. Obrero. Patrón. Mono. Inspector. Ardilla. Computadora. Ordenador. Silla. Hermetismo. Custodia.
IV. Formar los plurales de los siguientes sustantivos 
Nuez. Camión. Álbum. Carroza. Editorial. Paréntesis. Lunes. Paz. Ramón. Capellán. Parra. Capilla. Ruido. Canción. Vuelo. Flux. Mamón. Nómina. Memorando. Tenedor. Electricista. Autobús. Ejército. Rebaño. Animal. Estudiante. Mineral.
V. Clasificar los siguientes sustantivos por su significación 
Galicia. Capilla. Rosa. Ruido. Vuelo. Paz. Capellán. Parra. Ramón. Carroza. Belleza. Rebaño. Paz. Habitante. Tigre. Mariposa. Gusano. Hombre. Pedro. Europa. Libertad. Granero. Ejército. Alumnado. Serie. Agua. Clero.
VI. En la siguiente lista de palabras, extraer los sustantivos y escribir una oración con cada uno de ellos 
Casa. Escribir. Montaña. Muchos. Peligroso. Astuto. Andrés. Gato. Caballo. Belleza. Cansados. Arriba. Caracas. Tareas. Vacaciones. Oso. Viajar. Viaje. Bicicleta. Odio. Camisa. Niños. Edificios. Pensamiento.
VII. Subrayar los sustantivos del siguiente texto y clasifícarlos 
Ante los venezolanos de hoy está planteada la cuestión petrolera con un dramatismo, una intensidad y una trascendencia como nunca tuvo ninguna cuestión del pasado. Verdadera y definitiva cuestión de vida o muerte, de independencia o d esclavitud, de ser o no ser. No se exagera diciendo que la pérdida de la Guerra de Independencia no hubiera sido tan grave, tan preñada de consecuencias irrectificables, como una Venezuela irremediable y definitivamente derrotada en la crisis petrolera. (Arturo Uslar Pietri. De una a otra Venezuela)
VIII. Leer el siguiente texto y extraer los sustantivos comunes y los propios. Elaborar una oración con cada uno de ellos 
Nací en México, capital de América, en la Nueva España. Ningunos elogios serían bastantes en mi boca para dedicarlos a mi querida patria; pero, por serlo, ningunos más sospechosos. Los que la habitan y los extranjeros que la han visto pueden hacer su panegírico más creíble. (…) Bautizáronme, por fin, y pusiéronme por nombre Pedro, llevando después, como es el uso, el apellido de mi padre, que era Sarmiento. Mi madre era bonita y mi padre la amaba en extremo. (José Fernández de Lizardi. Periquillo Sarniento)
 IX. Subrayar los sustantivos del siguiente párrafo y clasifícarlos en comunes, propios, concretos o abstractos 
La casa nueva, blanca como una paloma, fue estrenada con un baile. Úrsula había concebido aquella idea desde la tarde en que vio a Rebeca y a Amaranta convertidas en adolescentes, y casi puede decirse que el principal motivo de la construcción fue el deseo de procurar a las muchachas un lugar digno donde recibir las visitas. Para que nada restara esplendor a ese propósito, trabajó como un galeote mientras se ejecutaban las reformas, de modo que antes de que estuvieran terminadas había encargado costosos menesteres para la decoración y el servicio, y el invento maravilloso que había de suscitar el asombro del pueblo y el júbilo de la juventud: la pianola. (Gabrial García Márquez. Cien años de soledad)
 X. Escribir el femenino de los siguientes sustantivos, si es la misma forma para el masculino, escríbirla nuevamente 
Arquitecto. Periodista. Cantante. Escritor. Patriota. Cebra. Tío. Estudiante. Compadre. Panadero. Pájaro. Testigo. Elefante. Yerno. Sobrino. Macho. Suegro. Caballo

 FUENTE 
 Carrera, L y otros. (2007). Técnicas de Redacción e Investigación Documental. Caracas: Panapo.
 Fernández López, J. (2005). El género de los sustantivos. RAE: Diccionario panhispánico de dudas. (On line). Disponible:http://hispanoteca.eu/gram%C3%A1ticas/Gram%C3%A1tica%20espa%C3%B1ola/G%C3%A9nero%20de%20los%20sustantivos.htm. (Consulta: 13/04/12).
Género. Real Academia Española. (2005, Octubre.) Diccionario de dudas. (Documento en línea). Disponible: http://buscon.rae.es/dpdI/SrvltGUIBusDPD?lema=g%E9nero2. (Consulta: 13/04/12).

viernes, 6 de abril de 2012

EL VERBO Y SUS TROPIEZOS EN LA REDACCIÓN


El verbo es la palabra que expresa la existencia, estado, acción o pasión de algún ser, señalando casi siempre a la par tiempo y persona. En lo que respecta a su uso en la redacción, es conveniente recordar dos de los tropiezos más comunes que se pueden encontrar: verbos irregulares y verbos fáciles.

1. Los verbos irregulares

Se llaman así porque no siguen el paradigma de los verbos regulares en sus tres conjugciones: en ar (amar), er (correr) ir (dormir). Se clasifican en defectivos, unipersonales e impersonales

o Los verbos defectivos. Son los que carecen de algún tiempo o persona; atañer, aguerrir, aterirse. Los principales son abolir que sólo se emplea en las voces cuya desinencia lleva “i”. Ej. Abolimos, abolía, abolió, etc. En el mismo caso están: aguerrir, aterirse, despavorir, empedernir, trasgredir. El verbo balbucir sólo se emplea en la voces en que la “c” precede a la “i” o a la “e”: balbuces, balbucimos, balbucirá, etc. Soler casi no se emplea sino en el presente: suele y pretérito imperfecto (copretérito): solía

o Los verbos impersonales. Según la Real Academia, se llaman así los verbos usados en construcción impersonal que, siendo su índole transitivos o intransitivos, se usan algunas veces sin expresar el agente. Ellos admiten dos formas: 1) La tercera persona del plural de todos los tiempos. Ej.: “Anuncian lluvia”; “Dijeron que vendría”. Como se puede observar, no tienen sujeto gramatical aunque se les podría dar uno más o menos vago. 2) La tercera persona del singular precedida del pronombre se. Ej. “Se anuncia lluvia”; “Se dijo que vendrían”. Son unipersonales (una sola persona). Sólo se usan en la tercera persona del singular de todas las personas y todos los tiempos, no tiene sujeto expreso.
Se dividen en

  • Unipersonales propios los verbos que indican fenómenos de la naturaleza, como amanecer, llover, nevar, granizar, tronar, relampaguear, escarchar, helar, etc. Sujeto implícito de estos verbos podría ser Dios, el cielo, la naturaleza, el día, etc.; pero no son sujetos gramaticales. Algunos de estos verbos se emplean, a veces, metafóricamente, en las tres personas. De tal suerte, que se podrá decir: “Amanecí en el campo”; “Anocheciste bueno”; “Alborearán tiempos de gloria”; “Si no nos escuchan, relampaguearemos y tronaremos”. 
  • Unipersonales impropios ciertos verbos que, aunque se usan ordinariamente en todas las personas, a veces en determinada significación, sólo se emplean en las terceras personas del singular. Los principales son los siguientes: Ser: en expresiones como “Es tarde”, “Era de noche”, “Fue de mañana”. Estar: “Está nublado”, “Estaba sereno”, “¡Qué oscuro estuvo!”. Haber: “¿Hay novedades?”, “Hubo elecciones”, “Habrá tres meses”, “Con tal que no haya abusos”. Hacer: es unipersonal en los ejemplos: “hace frío”, “hizo calor”.

2. Los verbos “fáciles”

Existen algunos verbos, de amplia significación, considerados “fáciles” porque su uso y abuso es muy común (Saad, A. M. 1982). Con mucha frecuencia, se encuentran: “tener”, “poner”, “decir” y “ver” cuyo uso generalizado tiende a ser erróneo porque, en muchos casos, no fijamos nuestra atención; si lo hiciéramos comprenderíamos lo agradable que resulta seleccionar un verbo expresivo y manifiesto que precise mejor la idea. Por ejemplo, si en vez de escribir: “En el mástil hay (se encuentra) una bandera”, escribiéramos: “En el mástil ondea una bandera”, expresaríamos mejor la idea, pues no sólo diríamos que en el mástil está una bandera, sino que, además, precisaríamos que es movida por el aire. En este caso y en otros, se recomienda el uso de verbos más precisos y expresivos, siempre que la sustitución no resulte rebuscada o pedante.
El verbo “hacer” es otro de los verbos tan amplios como faltos de contenido que, por influencia francesa e inglesa, se va infiltrando confusión peligrosa, tanto en el habla como en la escritura. Siempre que hagamos referencia a una acción manual, manipulación o artesanía, el empleo del verbo hacer es correcto; por ejemplo: “hacer una mesa”, “hacer pan”, “hacer dulces” etc. De ahí que, por lo que tiene de manual una estatua, podemos decir “el escultor hace un estatua”, pero, si os fijamos que se trata de un artista y si emplea las manos, en realidad trabaja con la inspiración y su genio, lo correcto, por tanto, es “esculpe o moldea una estatua”.
Con respecto al verbo “poner” también debe tomarse en cuenta que sólo puede reemplazarse por otros que den más precisión a la oración: “Mi nieto puso las apalabras significativas en un cuaderno”, debería usarse otro con mayor significación: “escribió las palabras”. Muchas veces ciertas expresiones con el verbo “poner” seguido de una preposición y un sustantivo pueden sustituirse por un verbo transitivo. Ejemplo:”mi padre puso en orden sus pensamientos”, quedaría mucho mejor de la siguiente manera: “Mi padre ordenó sus pensamientos”. Con este verbo se recomienda cautela, pues no conviene abusar de la sustitución, ya que muchas veces, al introducir otro verbo, los cambios no son sinónimos de lo que se desea expresar.
Los verbos “decir” y “ver” pueden ser sustituidos por otros más precisos. Quien al escribir no lo hace con la debida atención, abusa de estos verbos que, por fáciles, son utilizados con muchísima frecuencia. Así, por ejemplo, en vez de escribir: “dice un poema”, estará mejor: “recita o declama un poema”; en vez de “vea usted lo sucedido”, queda mejor: “analice usted lo sucedido”.
En definitiva, conviene fijar la atención en forma permanente para no caer en la trampa de lo vago e impreciso que ciertas palabras, como los verbos señalados, tienden a los escritores quienes, además de escribir con precipitación, no revisan cuidadosamente sus escritos. Si se escribe con elegancia, pureza y precisión, se mantendrá la atención del lector.

FUENTE

Carrera, L. et alii (2006). Técnicas de Redacción e Investigación Documental. Caracas: Panapo.

martes, 27 de marzo de 2012

ELABORACIÓN DE MONOGRAFÍAS





INTRODUCCIÓN

El Trabajo Monográfico se corresponde a una forma común de procesar textos; consiste en un estudio particularizado acerca de un aspecto específico. La Monografía consiste en una Investigación Documental que estudia un problema con el propósito de ampliar y profundizar el conocimiento de su naturaleza; para ello, se sirve de trabajos previos, información y datos divulgados por medios impresos, audiovisuales o electrónicos. La originalidad de una Monografía está reflejada en el enfoque, los criterios, las conceptualizaciones, las reflexiones, las conclusiones, las recomendaciones y, en general, en el propio pensamiento del autor.

Según los objetivos del estudio propuesto y las disciplinas en las cuales se ubique la temática de la búsqueda, los trabajos de investigación documental pueden ser:

• Estudios de desarrollo teórico: presentación de nuevas teorías, conceptualizaciones o modelos interpretativos originales del autor, a partir del análisis crítico de la información empírica y teorías existentes.
• Revisiones críticas del estado del conocimiento: integración, organización y evaluación de la información teórica y empírica existente sobre un problema, focalizando ya sea en el progreso de la investigación actual y posibles vías para su solución, en el análisis de la consistencia interna y externa de las teorías y conceptualizaciones para señalar sus fallas o demostrar la superioridad de unas sobre otras, o en ambos aspectos.
• Estudios de educación comparada: análisis de semejanzas, diferencias y tendencia sobre características o problemas de la educación en el contexto de realidades socioculturales, geográficas o históricas diversas, con fundamento en información publicadas.
• Estudios de investigación histórica, literaria, geográfica, matemática u otros propios de las especialidades de los subprogramas, que cumplan con las características señaladas en el numeral anterior. (Manual de Trabajos de Grado de Especialización y Tesis Doctorales. 1998).
PASOS PARA LA ELABORACIÓN DE LA MONOGRAFÍA

1. Recolección de datos. Antes de elaborar la Monografía, cuya extensión puede ser de 25 a 40 páginas aproximadamente, debe haber sido aprobado el Proyecto de Investigación; de esta forma, se tendrá la idea de una búsqueda precisa. A partir de este hecho, se continuará con las lecturas que enriquezcan el tema seleccionado. En todo caso, siempre será conveniente que, en la medida que se vaya leyendo, también se tomen apuntes de aquellos datos interesantes dentro de la investigación y que se fichen todas las fuentes; asimismo, se deben tomar los datos bibliográficos de cada libro, porque este hecho servirá de mucho para la organización final de la Lista de Referencias o Bibliografía.

2. Organización del material. Una vez concluida la fase de recolección de datos y lecturas previas, se tendrá una serie de fichas, resúmenes y extractos de textos, registros de datos y apuntes con todas las informaciones seleccionadas para el trabajo final. Ahora es el momento de organizar este material y darle forma para que surja de allí una disertación coherente capaz de reflejar el trabajo ya realizado. Al principio se pueden agrupar los datos, según su tipo y naturaleza, de esta manera quedarán integrados en conjuntos coherentes. Probablemente muchas de las anotaciones que se tenían, no puedan ser incorporadas porque su naturaleza es muy general. En todo caso, se debe clasificar el material y con él, elaborar una primera aproximación de la monografía, con un esquema tentativo.

3. Elaboración del Esquema tentativo. Una vez organizadas las lecturas y apuntes, se puede comenzar con un esquema tentativo, algo así como un índice del material investigado. Para este momento, es conveniente que se revise el esquema del Proyecto de Investigación, para seguir sus orientaciones en cuanto al sentido general del trabajo. Este primer esquema es muy general y puede ser organizado bajo los siguieres títulos: Introducción, Marco Teórico, Análisis y Conclusiones. Tanto Marco Teórico como el Análisis pueden estar constituidos por varios capítulos, divididos a su vez en secciones o puntos específicos.

4. Primera redacción. Si se procede a redactar el manuscrito en el mismo orden del esquema tentativo, existen algunas ventajas porque será más fácil el ensamblaje de las distintas partes que lo componen. De la misma manera, se evitarán repeticiones y se verá la forma y las dimensiones que va tomando la monografía, en la medida que va creciendo. Lo recomendable es que se deje la Introducción y las Conclusiones para el final. Sin embargo, se recuerda siempre que éste es un primer borrador, una versión preliminar de la obra, sujeta a las revisiones y los ajustes inevitables antes de su presentación final (Sabino, C. 1987:138)

5. Segundo Esquema y Redacción definitiva del Trabajo. Se debe revisar de nuevo el Primer Esquema de la Monografía, ahora es el momento de añadir, eliminar o cambiar el lugar de la información. Como las ideas han ido madurando con el tiempo y se ha incrementado el conocimiento del tema, por las diferentes lecturas, en este momento se podrá obtener un resultado más coherente en el nuevo Esquema de Trabajo.

Ya se puede pasar a la redacción definitiva de la Monografía o etapa final de la investigación; es conveniente informar al Profesor Asesor o Tutor acerca de los aspectos más relevantes, los resultados y los hallazgos importantes que se han conseguido en el Esquema Definitivo. En la redacción final, se debe hacer la presentación de los puntos de vista sobre el tema, las críticas, las aplicaciones y las conclusiones a las que se haya llegado. Por mucha práctica que se tenga con la escritura o dominio sobre el tema investigado, siempre hay que revisar lo escrito. Este es el momento de buscar las incorrecciones que pueda presentar el trabajo, tanto en el contenido como en el aspecto formal.


PARTES DE LA MONOGRAFÍA

Por lo general, la Monografía consta de tres partes principales: las Páginas Preliminares, el Cuerpo del Trabajo y las Referencias Documentales. Cada una de ellas puede tener varias secciones, no todas indispensables (Carrera, L. Vázquez, M. y Díaz M.E. 1999). En todo caso, el orden de presentación de esas secciones no debe ser alterado:

a) Páginas Preliminares:
1. Portada;
2. Dedicatoria (opcional);
3. Índice;
4. Resumen Analítico
b) Cuerpo del Trabajo:
1. Introducción;
2. Contenido: Usualmente dividido en partes, capítulos y secciones;
3. Conclusiones.
c) Referencias Documentales:
1. Anexos;
2. Lista de Referencias

a) Las Páginas Preliminares

- La Portada. La portada es la primera página del trabajo y se elabora de la siguiente forma: en la parte superior margen izquierdo, y a un espacio de distancia se coloca la identificación del Instituto. El título del trabajo en el centro y en mayúsculas sostenidas; si tiene subtítulo, éste debe ir a doble espacio, debajo del título y en letras minúsculas. Ni el título ni el subtítulo se deben subrayar. En la parte inferior, en el margen derecho, en lo que corresponde a la línea 30 de la página guía, se coloca el nombre del autor o autores y, en el margen izquierdo, el lugar y la fecha.
Modelo 1.
Para trabajos finales de curso y/o Seminarios. Se elabora de la siguiente forma: En la parte superior margen izquierdo, a un espacio de máquina: nombre de la Institución Académica, debajo el nombre de la Facultad, luego el nombre de la Escuela, a continuación el Departamento y la Cátedra, curso y sección, fecha de entrega del trabajo. En el centro de la hoja y en mayúsculas sostenidas, el título completo del trabajo; si tiene subtítulo, igual que en el tipo A. En la parte inferior, en lo que corresponde a la línea 30 de la página guía, en el margen izquierdo, el nombre del profesor de la cátedra o del director del seminario; en el lado derecho, el nombre del autor del trabajo. Se utiliza para la presentación de trabajos de grado, tesis o tesinas. Se elabora de la siguiente forma: en la primera línea del margen superior, centrado, en letras mayúsculas sostenidas y sin subrayar, el título completo del trabajo. A dos espacios dobles o cuatro sencillos, en el centro, debajo del título, el subtítulo, en letras minúsculas. En el centro de la hoja, aproximadamente en la línea 12, la palabra POR; debajo, el nombre del autor del trabajo, en letras mayúsculas sostenidas. A dos espacios doble o cuatro sencillos, una pequeña leyenda en los siguientes términos: “Trabajo de Grado presentado para optar al título de...”. En la parte inferior, en lo correspondiente a la línea 29 de la página guía, el nombre de la Institución Académica, en letras mayúsculas; debajo, a un espacio, el nombre de la Facultad sólo con la inicial mayúscula; en la última línea, se coloca ciudad y fecha. (Carrera, L; Vazquez, M; Díaz, M.E.: 1999: 337).
Modelo 2.
Se utiliza para la presentación de trabajos de grado, tesis o tesinas. Se elabora de la siguiente forma: en la primera línea del margen superior, centrado, en letras mayúsculas sostenidas y sin subrayar, el título completo del trabajo. A dos espacios dobles o cuatro sencillos, en el centro, debajo del título, el subtítulo, en letras minúsculas. En el centro de la hoja, aproximadamente en la línea 12, la palabra POR; debajo, el nombre del autor del trabajo, en letras mayúsculas sostenidas. A dos espacios doble o cuatro sencillos, una pequeña leyenda en los siguientes términos: “Trabajo de Grado presentado para optar al título de...”. En la parte inferior, en lo correspondiente a la línea 29 de la página guía, el nombre de la Institución Académica, en letras mayúsculas; debajo, a un espacio, el nombre de la Facultad sólo con la inicial mayúscula; en la última línea, se coloca ciudad y fecha. (Carrera, L; Vazquez, M; Díaz, M.E.: 1999: 337).  
MODELOS DE  PORTADAS



- La Dedicatoria. Si se considera conveniente, después de la Portada se puede incluir una Dedicatoria. Esto se hace en los trabajos que marcan el final de un ciclo y, en ella, se nombrarán algunas de las personas a quienes se ofrezca el Trabajo. No se deben colocar los nombres de todas las personas a las que se agradezca algo, porque sería una lista interminable. De todas formas, queda la discreción del autor del trabajo (Biord Castillo, R. 2001:38). Este material se colocará en una hora aparte con el título en mayúsculas: DEDICATORIA.

- El Índice General. Es la enumeración completa de los títulos y subtítulos de la monografía. Su función es la de proporcionar al lector una información detallada y exhaustiva de los contenidos del trabajo y, al mismo tiempo, la de facilitar la búsqueda rápida de un determinado punto. Para que pueda cumplir eficazmente sus funciones, es importante realizar una diagramación cuidadosa del Índice General. Asimismo hay que establecer los márgenes diferentes para cada nivel, de manera que resulten más evidentes las divisiones del texto. (Biord Castillo, R. 2001: 46).

MODELO INDICE
- El Resumen Analítico. Consiste en una exposición corta y clara del tema desarrollado, de la metodología utilizada, de los resultados y las conclusiones a las que se ha llegado. No debe exceder las trescientas (300) palabras escritas a un espacio. En la parte superior de la página se escribirán los datos de la institución, título de la Monografía, los nombres del autor y del tutor, el año y el mes de la presentación.


b) Cuerpo Del Trabajo

- La Introducción. Esta es una parte fundamental en la Monografía y tiene como finalidad, orientar y ayudar a la lectura en forma progresiva y ordenada. Con la Introducción, se debe abrir lo que luego, en la Conclusión, se cierra (Biord Castillo, R. 2001: 43). En la introducción de la Monografía, se colocan los siguientes puntos: Tema o problema que se pretende estudiar, el punto de partida o los antecedentes del estudio, objetivos propuestos, fuentes empleadas y criterios para su elección. Luego, se añadirá la metodología del trabajo. En otras palabras, se debe tomar en cuenta el objetivo (¿Qué se piensa hacer?) y la metodología (¿Cómo estará organizado el trabajo y cuáles son las fuentes que se utilizarán?, etc.).

- El Contenido. Esta es la parte en la cual se desarrolla el tema elegido, para ello se deben exponer las ideas en forma clara. Se debe procurar una distribución ágil de la materia y tomar en cuenta la coherencia en la división de los capítulos o partes. Cada capítulo lleva su correspondiente título y se inicia en una nueva página. Los capítulos pueden estar divididos en subcapítulos y éstos en secciones. Cada uno de ellos puede llevar subtítulos.

Esta parte de la Monografía debería tener dos partes definidas: el Marco Teórico y el Análisis de textos. En el Marco Teórico se colocará la información extraída de las diferentes fuentes, esta parte sustenta la teoría del trabajo. No se copiará todo lo investigado, sino parafrasear junto a algunos contenidos textuales; en todo caso, se incluirá siempre la fuente de los materiales utilizados. En la parte del Análisis de Textos, se toman en cuenta las apreciaciones personales con respecto al material investigado. Esta sección corresponde al aporte personal del autor, pues consiste en la visión general del tema escogido.

- Conclusión. La Conclusión corresponde al balance final del trabajo y está íntimamente ligada con la Introducción. Ambas se redactan al final, cuando se haya terminado de escribir la Monografía. Si en la Introducción se presenta el tema, en la conclusión se deben solucionar las cuestiones planteadas en la introducción y desarrolladas a lo largo del Cuerpo (Biord Castillo, R. 2001: 44). La conclusión debe estar directamente vinculada al planteamiento del problema y el autor debe preguntarse si responde directamente a lo planteado como tema al comienzo de la investigación.

Hay que tener cuidado al redactar esta sección, para que sea clara y breve, de modo que los lectores puedan apreciar los resultados obtenidos; por consiguiente, no se presentarán añadiduras o problemas que no hayan sido tratados en el Cuerpo del Trabajo, porque se desviaría su finalidad. En la conclusión se abarcan los siguientes puntos: una síntesis concisa del trabajo, la apreciación crítica y el señalamiento de temas que queden abiertos y merezcan un estudio posterior.

c) Referencias Documentales

Se les conoce como Aparato Crítico y contempla fundamentalmente dos áreas: los Anexos y la Lista de Referencias

- Anexos. A veces, algunos trabajos de investigación requieren ser acompañados con un material complementario como apéndices, registros fotográficos, documentos y entrevistas. Este material se coloca al final del trabajo, antes de la Lista de Referencias.

- La Lista de Referencias. Esta lista contempla todo el material consultado para la organización de la Monografía. Debe ir en estricto orden alfabético, contener la enumeración completa de todas las fuentes y las obras consultadas; además, se incluirán las Fuentes Impresas, Electrónicas y Audiovisuales o de otra naturaleza, citadas en el trabajo. Existen dos formas para elaborar esta lista, la tradicional "Bibliografía" y la Lista de Referencias del sistema autor - fecha.

a) La Bibliografía tradicional debe ser distribuirla en tres grupos:  
• BIBLIOGRAFÍA. Cuando los textos consultados son libros, éstos se colocan en primer término, por apellido de autor, luego se coloca el nombre; seguidamente, el título del libro, en cursiva, a continuación los datos editoriales, organizados en la siguiente forma: Lugar, Editorial, Edición, fecha y, por último, el número de páginas completas del libro.

• Cuando elmaterial es hemerográfico: revistas, periódicos, folletos, etc., se colocará la palabra HEMEROGRAFÍA y se organiza de la siguiente manera: Apellido y nombre de quien elabora el artículo consultado, título del artículo, entre comillas; luego, la palabra “En”, seguidamente el título del periódico o revista, cursiva, año número o volumen; a continuación, lugar y fecha y, finalmente, las páginas consultadas.

• El tercer grupo lleva por nombre OTRAS FUENTES. Se trata del material no bibliohemerográfico como: cintas, cassettes, videos, diapositivas, películas, discos, entrevistas, conferencias no publicadas y, recientemente, consultas hechas a través de Internet. También este material debe ir organizado alfabéticamente.
MODELO BIBIOGRAFÍA CLASICA
Lo anterior se refiere a la metodología tradicional. No obstante, hoy día se hace común el uso del sistema autor-fecha, al cual se ha hecho referencia en el apartado de las fichas

b) El Sistema Autor-Fecha. En la comunidad científica internacional, no existe un cuerpo de normas únicas para la notación y arreglo de las fuentes referenciales, la elaboración de citas y la organización del texto, de aceptación universal en todos los campos del conocimiento y para todos los propósitos. Las editoriales han tenido que establecer modelos de obligatorio seguimiento por los autores, para preservar la coherencia del material publicado y facilitar el estudio e investigaciones ulteriores con base en las fuentes citadas. Por similares motivos, el Vicerrectorado de Investigación y Posgrado de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador se ha visto en la necesidad de fijar normas para la edición de las revistas que se publican bajo su coordinación y auspicio.

Uno de los manuales de normas más conocidos en el continente americano, particularmente en el campo de las Ciencias Sociales, es el editado por la American Psychological Association (APA), bajo el título Publicatio Manual of the American Psychological Association, el cual recoge los sistemas y criterios de mayor uso. Luego de una evaluación se decidió promover la adopción del esquema básico de estas normas para la preparación de artículos sobre trabajos de investigación.

El presente material sigue los sistemas y criterios recomendados por la APA, pero se aparta de ellos en los aspectos no aplicables y los enriquece con normas más apropiadas a nuestro contexto. En las fuentes, debes incluir sólo las obras citadas o comentadas en el cuerpo del trabajo, cualquiera que sea su naturaleza: impresa, electrónica o audiovisual. En esta Lista de Referencias no se deben incluir las fuentes secundarias porque se trata de una lista de las fuentes referenciales utilizadas como soporte directo del Trabajo de Grado, y no una Bibliografía del tema investigado.

Cada una de las fuentes citadas en el texto o cuerpo del Trabajo de Grado, debe de aparecer en una única Lista de Referencias, por orden alfabético. Cada entrada de la Lista de Referencias debe estar relacionada con, al menos, una cita o nota del texto. Debes colocar este material al final de tu investigación, en una nueva página, con el título REFERENCIAS, arriba y al centro, con mayúsculas sostenidas y negrita; además, debes utilizar un espacio de separación y medio entre ellos. Organiza la lista con una "sangría francesa", esto es, la primera lína al margen izquierdo, establecido para el texto, y las líneas siguientes con tres espacios hacia la derecha.

REGLAS PRÁCTICAS PARA LA ELABORACIÓN DE LA LISTA DE REFERENCIAS

- Autor. Se escribe el apellido completo, tal como aparece en la publicación, seguido de una coma; y la (o las) inicial (es) del nombre, seguida (s) por un punto. Luego se deja un espacio y se coloca el paréntesis con el año de publicación Cuando el nombre lleva dos iniciales, se debe dejar un espacio entre ellas. Los siguientes ejemplos ilustran la aplicación de esta norma. Guédez, V. (Año); Cárdenas, A.L. (Año).

En el registro de los datos de autor, se presentan distintos casos que ameritan un tratamiento específico: a) los apellidos compuestos, de mujeres casadas y los que llevan artículos o preposiciones; b) las referencias inicializadas, las firmadas con seudónimo, sin autor o anónimas; d) las referencias con más de un autor, de autores corporativos y las obras por compiladores; y d) la autoría de material audiovisual.

- Apellido compuesto. Siempre que el autor sea conocido y se presente en la fuente con más de un apellido, se debe registrar completo. Este caso es muy frecuente en la tradición hispana y poco usual en otras culturas, como la norteamericana o la inglesa. Ej.: Uslar Pietri, A.; Díaz Rodríguez, M.; Dobles Izaguirre, M.C. Como práctica general, no se tomará en cuenta el segundo apellido si sólo se utiliza la inicial. Por ejemplo, cuando en la publicación aparezca un autor identificado así Roberto Pérez, en la lista de referencias se anotará de la siguiente manera: Pérez, R.

- Apellido de mujeres casadas. Se presenten tres situaciones: 1) Si la autora utiliza sólo el apellido del esposo, el registro se hará así: González, A. de. 2) Si la autora utiliza los apellidos de soltera y casada, entonces la cita serpia: Rivera de González, A. 3) Si la autora utiliza el apellido de soltera y la inicial del apellido de casada, sólo se registrará el apellido que aparece completa. Ej.: Teresa Rivero de P. se registrará: Rivero, T.

- Apellido con Artículos o preposiciones. En los apellidos españoles, la preposición sola (de, d’) se pospone. El artículo solo (la, las) precede, tanto si va unido, como si va separado del apellido. Cuando el apellido lleva ambas partículas (de la, de las) se posponen, salvo que el artículo esté unido al apellido. En portugués, todas las partículas se posponen, pero en italiano e inglés preceden las partículas. En francés, todas las partículas se anteponen, excepto: de y d’. En los apellidos alemanes, preceden las preposiciones: an, den, vom, zuim, zur; pero otros artículos y preposiciones se posponen (der, von, van, zu). Ej.: Equiara y Eguren, J.J. de.; Las Heras, M.A.; Casas, B.de las.; Santos, J. Dos.; Di Prisco, R. Nótese que, en todos los casos, se coloca un punto al final de los datos de identificación del autor.

- Referencia inicializada o firmada con seudónimo. Si el artículo aparece formado sólo con iniciales o con un seudónimo, se registrará tal como aparece en la publicación. Ej. G.Z., Sanín.

Las fuentes se dividen en impresas, audiovisuales y electrónicas.

- Fuentes Impresas.  Sus elementos son: autor, fecha, título y datos de publicación.

- Fuentes Audiovisuales. Sus elementos son: El autor o autores principales, con especificación de su función. La fecha de la producción, transmisión o exhibición. El título del material, acompañado de la información necesaria para identificar su naturaleza. Los datos de edición en el caso de producciones comerciales o institucionales.

 - Fuentes Electrónicas. Sus elementos son: El autor o los autores principales. La fecha de producción del material. El título del material, acompañado de la información que fuere necesaria para identificar su naturaleza. Los datos de publicación, según los tipos de referencias. Los datos necesarios para su localización.

Clases de fuentes electrónicas

• Fuentes de acceso en línea: se obtienen de redes de servidores a través de protocolos como world wide web (Páginas web), Gopher, FTP, Telnet y Usenet, así como las obtenidas del correo electrónico.
• Los archivos digitalizados de texto, audio y video no alojados en servidores, que se consultan en discos compactos (CD-ROM), discos duros, disquetes y cintas magnéticas.
• Las consultadas en base de datos localizadas en una institución y las suministradas por servicios comerciales de búsqueda de información.
  • Fuentes de acceso en Línea 

  • Archivos digitalizados de texto
Incluyen fuentes almacenada en soportes informáticos tangibles: audio o vídeo no alojados en servidores y se consultan desde discos compactos (CD). El registro es similar a los textos en línea, con las siguientes diferencias: en el corchete se indica el tipo de medio de almacenamiento y en lugar de la dirección electrónica, se anota el nombre de la empresa que lo publica.

El modelo básico es el siguiente: Autor. (Fecha). Título (Tipo de material y medio). Disponible: Empresa que publica o nombre que identifica el producto y número de identificación del material si existe.
LAS CITAS Y LAS NOTAS

Toda monografía lleva una información, usualmente extraída de textos que sirven como material de apoyo. Esta información va en citas, las cuales sirven para sustentar una afirmación usando palabras de alguna autoridad en la materia, para ampliar una investigación, presentando las premisas de aquellos que sostienen igual o diferentes puntos de vista sobre lo que se está estudiando.

Hay diversos tipos de cita: las directas y las indirectas.

• Las directas: Son aquellas que has tomado textualmente del material de referencia. Las debes emplear cuando cites leyes, reglamentos, etc. Estas citas deben ir entre comillas, a un espacio y con la sangría anteriormente indicada. Las citas directas pueden ser cortas o largas; cuando son cortas, no pasan de tres líneas y van insertadas dentro del párrafo que se está redactando. Por supuesto, debe llevar comillas y como va en el párrafo se escribe a doble espacio. A continuación se coloca el número entre paréntesis, que nos llevará a la referencia bibliográfica. Citas directas largas ocupan más de tres líneas y se separan del texto formando párrafo o párrafos aparte. Se escriben a un solo espacio y deben ir separadas del texto.

• Las indirectas corresponden a la paráfrasis de un texto no copiado textualmente. Es la explicación o interpretación de un material y debe ser cuidadosa para que haga completa justicia a la fuente; a veces, es preferible a una cita directa larga. Cuando se emplean las ideas de otra persona, aun cuando no se citen sus propias palabras, es necesario dar reconocimiento a la fuente utilizada, tal como si fuese una cita directa. Las citas indirectas no deben ir entre comillas, aunque sí deben llevar el número que remite a la referencia bibliográfica.
Las citas de contenido textual se utilizan para reproducir material de otro trabajo o documento e identificar la fuente. El texto de una cita, aun cuando sea de un trabajo del propio autor, de algún instrumento o de instrucciones dadas a los sujetos en el proceso de la investigación, deben ser reproducidos palabra por palabra, exactamente como aparece en la fuente, en todos los casos se debe hacer mención de la autoría.

Las citas de referencia, además de servir para indicar la fuente de citas textuales, se utilizan para separar los trabajos realizados por otros autores, comentar sobre sus aportes, presentar cronologías de trabajos sobre el tema, remitir al lector a fuentes complementarias, entre otros propósitos posibles.

Cuando se redacta una Monografía, se deben utilizar citas en el texto para sustentar la información, de la misma manera se debe tomar en cuenta la fuente. En lo que se refiere a las citas y notas, también existen dos formas para trabajar: el Sistema Tradicional o Clásico y la forma Autor-Fecha. Esta última se ha ido imponiendo con el tiempo y es de uso frecuente en las universidades, por eso es recomendable su empleo desde tempranas investigaciones.

a) Sistema tradicional

* Toda nota debe corresponderse con una llamada realizada a través de un asterisco o de un número arábigo que se ha colocado al hacer una cita o, en general, en cualquier parte de la exposición donde se necesita hacer una aclaratoria, explicación, referencia, etc.

* Las notas pueden numerarse de una forma consecutiva a lo largo de todo el informe; también se puede iniciar en cada capítulo una nueva numeración y mantenerla hasta el final del mismo o, si se prefiere, se inicia la numeración en cada página del informe.

* La separación entre el texto de la exposición y las notas puede hacerse mediante una línea horizontal con una extensión aproximada de quince espacios a máquina.

* Las notas se escribirán a un espacio entre líneas de una misma nota y se dejará doble espacio entre nota y nota.

* Si una nota no termina en la página donde comienza puede continuarse en la(s) siguiente(s).

* Debe cuidarse que las notas no se extiendan hasta el margen que corresponde a la página en la parte inferior, por lo cual, su colocación y espacio deben preverse..

* En todo caso, con el uso de las computadoras, se resuelven muchos de estos problemas porque ya vienen configuradas en este aspecto.
Cuando se use el Sistema Tradicional o Clásico, se pueden poner las notas al pie de página, en la misma hoja donde se hizo la llamada correspondiente, también se pueden colocar al final de capítulo o al final del trabajo (Carrera, L. Vázquez, M. Díaz, M.E. 1999: 333). Sin embargo, cuando las referencias sean muy breves, irán dentro del texto con la fuente señalada dentro de un paréntesis. El número de la referencia puede, a veces, interrumpir una lectura más que esta forma de trabajar o el (Ibíd.) insertado en el texto.

Si se organizan las notas con el Sistema Clásico o Tradicional, se actuará de la siguiente forma:

• Primero se colocará el nombre y apellido del autor; luego el título del libro o capítulo, los datos bibliográficos sintetizados (lugar y año) y el número de la página.
• Cuando en la nota contigua se utilice el mismo autor y la misma obra, pero de página diferente, se colocará Ibíd. o Ibídem y el número de la página. Si se trata de la misma página, entonces se pondrá Ídem.

• Cuando se refiera a otra nota, no contigua, sobre el mismo autor y la misma obra, se comenzará por el apellido del autor y luego las palabras Ob. Cit. y el número de la página consultada.

• Cuando se deba mencionar un capítulo dentro de una obra, se colocará el autor, el capítulo entre comillas, el título del libro, en cursiva, los datos bibliográficos sintetizados y el número de la página.
Modelo de citas y notas clásicas o tradicionales
b) Sistema Autor-fecha

Las citas de referencias textuales se pueden presentar de varias formas, en el sistema autor fecha. Como ayuda para ilustrar las normas básicas para la elaboración de las citas de contenido textual, se presentan varios ejemplos. En las secciones a continuación, se dan las correspondientes explicaciones.

Ejemplo 1: En uno de sus estudios afirmó: “El ‘efecto del placebo’…desapareció cuando las conductas fueron estudiadas de esta manera” (Smith, 1982, p. 276), pero no clarificó qué conductas fueron estudiadas.

Ejemplo 2: Smith (1982) encontró que “el ‘efecto del placebo’, el cual había sido verificado en estudios previos, desapareció cuando las conductas [las suyas y las de otros] fueron estudiadas de esta manera” (p.276).

Ejemplo 3: Al respecto, cabe citar el estudio de Smith (1982) quien encontró lo siguiente.

El “efecto del placebo”, el cual había sido verificado en estudios previos, desapareció cuando las conductas fueron estudiadas de esta manera. Es más, las conductas, nunca se presentaron de nuevo [subrayado añadido], aún cuando drogas riales (sic) fueron administradas. Los estudios previos resultaron claramente prematuros al atribuir los resultados al efecto del placebo. (p. 276).
Ejemplo 4: Según Smith (1982), “El ‘efecto del placebo’…desapareció cuando las conductas fueron estudiadas de esta manera…Los estudios previos resultaron claramente prematuros al atribuir los resultados al efecto del placebo” (p. 276). Sin embargo, conviene…

Ejemplo 5: Smith (1982) encontró que dicho efecto “desapareció cuando las conductas fueron estudiadas de esta manera. Es más, las conductas, nunca se presentaron de nuevo” (p 176).

Ejemplo 6: Smith (1982) encontró que dicho efecto “…desapareció cuando las conductas fueron estudiadas de esta manera. Es más, las conductas nunca se presentaron de nuevo…” (p.276).
CAMBIOS PERMISIBLES EN LAS CITAS

 Los ejemplos de citas textuales ofrecidos en la sección anterior, permiten ilustrar las prácticas aceptadas para adaptar la cita al contexto de la redacción. Como se puede observar al comparar los ejemplos 2 y 3, es permisible el cambio de la primera letra de la primera palabra, de mayúscula a minúscula o viceversa. También es posible el cambio de la puntuación final de la cita, para adaptarla a la sintaxis de las frases u oraciones que siguen, salvo cuando el texto trascrito se encuentre al final del párrafo y finalice con un punto, en cuyo caso éste se incluye antes del cierre de la comilla (compárense los ejemplos 1,2,4 y 5; nótese que cuando el punto final está dentro de la comilla, se omite el punto y luego del paréntesis de cierre del párrafo).

Las restantes palabras deben ser reproducidas exactamente igual como aparecen en la fuente. Si existiera algún error, gramatical o de otro tipo, que puede confundir al lector, luego del error se coloca la expresión sic entre paréntesis y subrayada o en itálicas como en el ejemplo 3. Cuando el material que se desea citar tenga más de un error, o una redacción que pudiera hacer difícil su comprensión fuera del contexto original, entonces es preferible parafrasear el contenido.

No necesariamente la cita debe registrar la totalidad de las palabras escritas en el párrafo y oración que se toman de la fuente. Si se considera oportuno omitir contenido no esencial para el tratamiento del tema, se utilizarán puntos suspensivos en el lugar apropiado. Cuando lo que se suprime son palabras de una oración, se utilizan tres puntos y un espacio. Pero si se suprime el texto comprendido entre dos puntos, esto es, una oración entera, entonces de colocarán cuatro puntos suspensivos en el lugar apropiado (el punto de fin de la oración anterior, más los tres puntos suspensivos) y se iniciará la siguiente oración con mayúscula. Ambos caos se ilustran en el ejemplo 4. (Compárese con el ejemplo 3 para apreciar las diferencias).

Si se suprime texto al comienzo o al final de la oración u oraciones que se desea citar, no es necesario colocar puntos suspensivos, a menos que, para prevenir interpretaciones erróneas, se considere conveniente indicar que la cita es sólo parte de una oración. Los ejemplos 5 y 6 ilustran ambas opciones. También es permisible añadir palabras aclaratorias o explicaciones dentro de una cita. Para ello se utilizarán corchetes, no paréntesis. El ejemplo 3 ilustra esta práctica.

Cuando la cita se encuentra dentro de una oración en la cual no se menciona el nombre del autor citado, como en el ejemplo 1., el texto se cierra con comillas y a continuación se escriben los siguientes datos entre paréntesis: apellido del autor, el año y el número de página precedido por la abreviatura p (o pp). Si la cita se encuentra en más de una página ej. (Smith, 1982, p. 276). Luego se continúa con la redacción de la idea que se desea exponer; la puntuación al cierre del paréntesis de la referencia dependerá de la estructura gramatical del párrafo.

Si la cita se encuentra dentro de una oración en la cual ya se ha indicado el apellido del autor, como en el ejemplo 2. En este caso se coloca el año de publicación del material citado inmediatamente a continuación del apellido dentro del paréntesis. Al cerrar las comillas de la cita se coloca otro paréntesis con el dato de la página y se termina con un punto. La estructura básica es la siguiente: Smith (1982)… “…” (p. 276).

Si la cita se presenta en forma de párrafo separado, por ser mayor de 40 palabras, como en el ejemplo 3. Aquí la estructura es similar a la de la situación anterior: el año de publicación del trabajo se coloca entre paréntesis a continuación del apellido del autor. El paréntesis con el dato de número de página se coloca al final del párrafo de la cita, luego del signo de puntuación final.

USO DE COMILLAS, SUBRAYADO Y CURSIVA

a) Comillas. Se utilizan comillas dobles para presentar las citas textuales cuando están incorporadas en la redacción del párrafo, como en los ejemplos 1 y 2. El texto de citas largas, de más de 40 palabras, mecanografiado en forma de párrafo separado, no lleva comillas. El cambio de espaciado y la sangría en ambos márgenes sirven para indicar que se trata de una trascripción de texto tomado de otra fuente.

La comilla doble también es utiliza en la redacción para otros fines, por lo que es posible que el texto citado lleve palabras o frases destacadas de esta manera, como se puede apreciar en el ejemplo 3. Si la cita se incorpora dentro de la redacción del párrafo como en los ejemplos 1, 2, y 4, la comilla doble del texto original se cambiará por comilla simple (‘), para destacar las palabras o frases que en el texto original se encuentran entre dobles comillas. Pero si la cita se hace en forma de párrafo separado, se conservará el encomilllado original.

La comilla doble, por lo general, se utiliza en los siguientes casos:

1. Para destacar palabras o frases con sentido irónico implícito, como en el ejemplo 3.

2. Para introducir palabras acuñadas o inventadas por el autor, o utilizadas informalmente, aunque no aceptables desde el punto de vista de la pureza de la lengua. La comilla se usa sólo la primera vez que aparece la palabra; luego ésta se incorpora libremente en la redacción sin las comillas.

3. Para citar el nombre de un artículo tomado de una publicación periódica, un capítulo de un libro u otra referencia, cuando el título no va subrayado. Ej. El artículo de Szczurek (1989), “La estrategia instruccional”, contiene…

4. También se utilizan comillas dobles para reproducir el texto de preguntas de los instrumentos de recolección de datos usados en el estudio, las instrucciones dadas a los sujetos y el contenido de fragmentos de fuentes de tipo legal, siempre que la cita no exceda de las 40 palabras y se presente incorporada dentro del contexto de la redacción. Si las citas de este tipo de materiales fueran de una extensión mayor, se aplicará la norma del mecanografiado en párrafo separado, con sangrado en ambos márgenes sin comillas como en el ejemplo 3.
b) Subrayado. El énfasis con subrayado resulta apropiado en las siguientes situaciones.

1. Para citar el nombre de libros y, en general, las referencias cuyos títulos se subrayan (o enfatizan en itálicas), así como también, los nombre de las publicaciones periódicas. Sin embargo, los títulos de documentos legales no se subrayan ni encomillan. Ej.: El libro de francés (1990), Venezuela posible…; En el Reglamento de Estudios de Postgrado Conducentes a Títulos Académicos se establecen…

2. Para enfatizar una palabra o palabras en una cita textual, ejemplo 3. Nótese que inmediatamente a continuación de la última palabra subrayada, se coloca entre corchetes, la leyenda: [subrayado añadido], si en lugar de subrayado se usa el estilo de énfasis con letras itálicas, se escribirá la leyenda: [itálicas añadidas]

3. Para introducir un término clave o de tipo técnico que se desea resaltar; luego se elimina el subrayado o el énfasis con la letra itálica. Ej. Existen dos conceptos básicos en este enfoque que requieren ser aclarados; ellos son: potencial de aprendizaje y evaluación dinámica. Por potencial de aprendizaje se entiende…Evaluación dinámica es…

4. Para citar una letra, palabra, frase u oración, a modo de ejemplo lingüístico o de otro tipo. Ej. Uno es un adjetivo numeral que puede ser usado como pronombre indefinido.

5. Para identificar los extremos de una escala. Ej: El instrumento consta de 10 ítemes presentados en un formato tipo Likert, para ser evaluados con una escala cuyos puntos extremos son totalmente de acuerdo (5) y totalmente en desacuerdo (1).

6. Para citar nombres científicos de géneros, subgéneros, especies, subespecies y demás subordinaciones (cuando el medio de mecanografiado no permite el uso de itálicas). Ej: Astroscopus. Lindernia crustacea. Megalpos atlantica.

7. Para destacar las letras que se utilizan como símbolos estadísticos, excepto las letras griegas. Ej. F. t n p.
c) Cursiva. Se debe preferir el uso de la letra cursiva o itálica al subrayado. Similar a éste, se utilizará dentro del texto, en las citas, en las notas o en la bibliografía, para señalar los títulos de libros, folletos, revistas, periódicos, títulos de obras de teatro, programas de radio y televisión, nombres de instituciones que se quieren destacar o frases a las que se desea denotar mayor interés. Por ejemplo: El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha. (Libro publicado); Últimas Noticias. (Periódico).

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