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sábado, 17 de agosto de 2013

SUPERSTICIONES Y CREENCIAS POPULARES



NOTA
El siguiente material solamente consiste en una recopilación y edición de informaciones variadas acerca del tema de las supersticiones; en ningún momento pretende ser un estudio exhaustivo ni veraz. Sirva como entretenimiento para el lector.




SUPERSTICIONES Y CREENCIAS POPULARES

Las supersticiones corresponden a creencias contrarias a la razón, ya que no atribuyen explicaciones lógicas a los fenómenos y sus relaciones. Aunque se trata siempre de creencias sin evidencia científica, su concepto no siempre engloba todo lo que no es científico; en el caso, por ejemplo, de las creencias religiosas que no son científicamente probables, pero tampoco constituyen supersticiones. La denominación se aplica también en sentido peyorativo a formas de creencias, prácticas y rituales religiosos que no corresponden a las opiniones y convicciones propias; por otra parte, en el sentido coloquial, el término se utiliza como sinónimo de irracional o no científico. Como se puede observar, por lo dicho anteriormente, las supersticiones son creencias que se tienen de determinadas situaciones, causantes de algún impacto místico, sin la necesidad de evidencias científicas que puedan afirmarlo. En Venezuela son parte de la cultura popular, muchas personas creen que situaciones de la vida diaria pueden, o no, suceder de forma voluntaria e influirán de alguna forma es sus vidas.
Existen supersticiones relacionadas con los diferentes ámbitos de la vida del ser humano, desde los acontecimientos importantes para las personas; por ejemplo el matrimonio, la menstruación femenina, el levantarse de la cama; otros están relacionados con los oficios, acontecimientos temporales, objetos, elementos o con procesos, etc. Hay muchas supersticiones relacionadas con tijeras, cuchillos, espadas, agujas... Muchos escoceses creían que dormir con un cuchillo bajo la almohada evitaría que las brujas se los llevasen mientras dormían y, en muchos países, se considera fatídico regalar un arma blanca.
Existe la creencia de que si el mango del cuchillo, al caer, apunta en la dirección de donde provendrá la buena suerte o los amigos; por otra parte, si el cuchillo queda con el filo hacia arriba, se espera mala suerte, pues los espíritus se cortarán los pies; en fin, un sinnúmero de creencias que forman parte de la cultura de los pueblos. 


ORIGEN E HISTORIA DE LAS SUPERSTICIONES

Según su etimología, el término «superstición» viene del verbo latino super-stare (“permanecer sobre” o, en sentido figurado, “ser testigo”, “sobrevivir”); en ese sentido, se mantenía la idea de trascender y perpetuarse a través de la realización constante de rituales que subyacían en el uso de esta palabra. En la antigua Roma, por ejemplo, los adivinos eran calificados frecuentemente como superstitiosus y no era una valoración peyorativa; sin embargo, a veces, tuvo un sentido desfavorable porque designaba hechos entendidos como manifestación religiosa, superflua y desordenada. Esta idea resulta más comprensible si se considera que religio o religión, significaba precisamente lo contrario para los romanos. Para los entendidos, Religio viene de re-legere (‘reagrupar, ordenar’), así que, dentro de la preocupación romana de realizar el culto dentro de normas rígidas, una exageración, como hacer sacrificios todos los días, podía llegar a ser entendido como un defecto; estos hechos dan cuenta de que para los romanos, el supersticioso podía llegar a ser una persona afectadamente religiosa.
Las supersticiones romanas estaban en gran parte relacionadas con el mundo de la naturaleza; al respecto, se conoce que los romanos leían presagios de desastres en el croar de los cuervos, y encontraban protección contra el mal de ojo, entre las hojas del acebo. Junto a esta consulta de los augurios, iba una fe en las propiedades mágicas, generalmente medicinales -de plantas y animales-. Entre otras, se conocían las siguientes creencias:
·        La lechuza: Se creía que esta ave presagiaba desastres. Horacio afirmaba que las brujas usaban plumas en sus pócimas.
·        El ciclamen: Los romanos creían que los hombres que estaban perdiendo el pelo podían evitarlo oliendo partes de esta planta.
·        Campanas: Se suponía que el tañer de campana junto a la mujer que estaba dando a luz aliviaba los dolores de parto.
·        Abejas: Se creía que estos insectos sagrados eran mensajeros de los dioses, y que su presencia traía buena suerte.
·        La peonía: Esta flor, así llamada según Peón, dios de las curaciones, era considerada de propiedades curativas mágicas.
·        El águila: Ave sagrada de las legiones romanas; se decía que esta ave rapaz, de vuelo rápido, producía rayos y truenos.


SUPERSTICIONES POPULARES

A continuación, se presenta un registro de las supersticiones más conocidas y populares; se organizó la lista en orden alfabético para dar cierto orden al material. En general, se tomó la información de diferentes fuentes y se editó el producto final para evitar repeticiones innecesarias.
BOSTEZAR. Taparse la boca al bostezar sugiere buena suerte y proviene de la costumbre de hacer la señal de la cruz sobre la boca abierta, para evitar que se metiera el demonio, debido al dicho popular: "por puerta abierta, el Diablo se cuela"; por otra parte, también se pensaba que en una de esas exhalaciones se podía escapar el alma”. Es evidente que no se trata solamente a la intención de guardar las formas, esconder la dentadura o el deseo de no difundir los gérmenes, sino que tiene un significado más profundo. En el libro Superstitions oÍ Ireland, de Sperenza Wilde se puede leer que hacer la señal de la cruz delante de la boca al bostezar impedía que el diablo se introdujese en el cuerpo y estableciera en él su morada; por esta razón, las madres cerraban la boca del bebé o hacían le señal de la cruz delante de ella, cuando lo veían bostezar. De esta costumbre ancestral deriva el gesto actual de taparse la boca.
CACTUS. Se cree que colocar cactus en las ventanas es un hecho de buena suerte; en este sentido, una creencia popular afirma que esta planta aleja el mal de la casa. Resulta obvio que su gran capacidad para absorber la humedad del ambiente lo convierte en un poderoso protector contra los espíritus malignos, que necesitan la humedad para desarrollarse. La costumbre de colocar cactus en las puertas y ventanas, observada en toda la cuenca mediterránea europea y asiática, proviene de la creencia que si los espíritus encuentran agua a su paso, pueden ahogarse al cruzarla y quedar así retenidos en ese sitio.
CIGARROS. Encender tres cigarrillos con la misma cerilla es mala suerte; se cree que en una guerra -no se sabe con precisión cual, y en ocasiones se habla de la Primera Guerra Mundial, en otras de la Guerra Civil Española’- tres soldados encendieron sus cigarrillos con la misma cerilla y el enemigo vio la llama del primero, apuntó en la del segundo y disparó sobre el tercero.
CRUZAR DEDOS. Se dice que esta superstición aleja la mala suerte porque representa la
cruz de Cristo. Antes de la era cristiana, existía la costumbre que dos personas enlazaran sus dedos índices formando una cruz para expresar un deseo; una apoyaba a la otra mentalmente para que éste se cumpliera. La cruz, en la era pre cristiana, siempre ha sido el símbolo de la perfección y en su unión residían los espíritus benéficos. La costumbre se ha ido simplificando hasta nuestros días, donde se da por válido cruzar dos dedos de una mano. Es frecuente, cuando se formula un deseo, se dice una mentira o se encuentra uno ante un peligro, cruzar los dedos, concretamente el mayor sobre el índice; este gesto, que evoca una cruz, conjura la mala suerte y aleja las influencias maléficas, según los supersticiosos. Desde los primeros tiempos del cristianismo se creía que, replegando el pulgar bajo los otros dedos, se alejaba a los fantasmas y malos espíritus, o bien haciendo esa operación con las dos manos y dejando que el pulgar asome entre el índice, dedo consagrado a Júpiter, y el mayor, dedo del pecado dedicado a Saturno; no obstante, algunos autores piensan que, aunque el simbolismo de la santa cruz en este gesto resulta obvio, el origen primero es mucho más primitivo que la cruz cristiana y se remonta a los más antiguos tiempos paganos.
CUADRO DE LA GIOCONDA. Tener un cuadro de la Mona Lisa o Gioconda en la sala, según la tradición, produce que el marido se vaya y deje el hogar; algunos piensan que por lógica simple se saca esta interpretación; ya que cuando el marido llega a la casa y encuentra a su mujer de mal humor, siente la añoranza de la otra, Mona Lisa, con sonrisa enigmática, tez lozana, con el rostro lleno y rebozado de paz.
ESCALERA. La escalera con las superficies del suelo y la pared forman un triángulo, representación de la Trinidad; por lo tanto, cruzarla consiste en atentar contra dicho dogma, o también representa una puerta de entrada al mundo de los espíritus. Cuando se pasa por debajo de una escalera, se asocia la idea con el miedo al patíbulo. Antiguamente, debido a la gran altura que éste solía tener, había que usar una escalera de mano para colocar la soga en la posición correcta, así como para retirar después el cadáver del condenado, cualquiera que pasara por debajo de la escalera corría el peligro de encontrarse con el muerto y de ahí viene la superstición. De aquí que pasar debajo de una escalera es de mala suerte y se incursiona en el triángulo que forma ésta con la pared. Antiguamente se pensaba que todos los triángulos eran un símbolo sagrado, tanto las pirámides como la trilogía de la Santísima Trinidad y, por lo tanto, era un sacrilegio pasar bajo ese arco. Se cree que, una vez que se había pasado, el mal se conjuraba cruzando los dedos, escupiendo una vez bajo la escalera o tres veces después de cruzarla. Otra creencia proviene de los cuadros de la crucifixión, en los cuales figuraba una escalera bajo la cual Lucifer veía con furia cómo Jesús moría para salvar a la humanidad; de ahí la costumbre de santiguarse para preservarse de las furias del Diablo o ahuyentar el peligro.
ESCOBA. Si alguien barre, todos evitan que por accidente o no, le sean barridos los pie, porque el conjuro o el maleficio que ocasiona este acto, es que el afectado no contraiga matrimonio. Otra superstición, unida a la escoba, consiste en colocarla al revés detrás de la puerta, en virtud de que este hecho genera buena suerte; aunque, algunos piensan que, en realidad, no se puede hablar realmente de buena o mala suerte. A las brujas siempre se las ha descrito subidas en una escoba para acudir a los aquelarres; de ahí que antiguamente se creyera que colocando una escoba a las puertas de una casa donde se sospechaba que había entrado una, ésta no resistiría la tentación de cogerla y salir volando. Así, si llega una visita molesta, hay que colocar una escoba invertida detrás de una puerta y el inoportuno abandonará tu casa. Por su parte, si se lleva una escoba usada al cambiarse de casa se traerán con ella las desgracias del hogar
ESCUPIR. El acto de escupir no parece ser de buena educación, pero sí de buena suerte; se cree que escupir evita males. Plinio dejó escrito en su historia natural: "es sorprendente, aunque fácilmente comprobable, que si alguien ha sido golpeado y se escupe enseguida en la palma de la mano del agresor, el dolor de la víctima se alivia al momento. Algunos incrementan la fuerza de sus golpes escupiendo en sus manos antes de realizar cualquier esfuerzo". Se dice también que con esa fuerza se podía golpear mejor al Diablo.
ESPEJO ROTO. Los romanos creían que la salud de una persona cambiaba cada siete años y que los espejos, al reflejar a una persona mostraban su salud, así que romperlo significaba siete años de mala salud. Cuando se rompe un espejo, se tienen 7 años de mala suerte y maldición. El espejo siempre fue un elemento mágico de adivinación y, si se rompía, era para no mostrar una imagen aterradora del futuro. Las supersticiones relativas al espejo se cuentan entre las más citadas en todo el Occidente cristiano, quizás por su uso adivinatorio; al respecto, se debe saber que la catoptromancia, es el arte de adivinar por el espejo y procede de Persia; además, aunque tuvo un relativo éxito durante la antigua Grecia y la Edad Media,
fue duramente perseguida por la Iglesia. Es probable, sin embargo, que estas supersticiones obedezcan a la idea de que nuestro reflejo es otra versión del original y, si causamos desperfectos en el espejo, nos hacemos daño a nosotros mismos. Así, dañar el espejo es hacer lo mismo con el alma, y aquí es donde entra la superstición de que la rotura de un espejo trae mala suerte durante siete años. Este período se debe a la creencia de que el cuerpo experimenta un cambio en la constitución fisiológica cada siete años.
ESTORNUDO. Decir "Jesús" o "Salud" cuando alguien estornuda es indicio de buena suerte y esto se debe a que el estornudo era el principio de muy diversas enfermedades y por eso se pedía a Dios que apartase el peligro de cualquier infección; también se dice que era para evitar que entrara el demonio a través de la boca. Los egipcios y griegos veían en el estornudo un augurio; por eso, era bueno estornudar por la tarde, mientras que hacerlo al levantarse de la cama o de la mesa podía ser nefasto; sin embargo, aquel que había estornudado al nacer era tenido por dichoso. El estornudo hacia la izquierda siempre ha sido un signo de mal agüero, pero muy bueno, cuando se daba hacia la derecha. En todos los casos, los griegos exclamaban ¡Vivid! y ¡Que Zeus te conserve! Por su parte, los romanos empleaban la expresión, ¡Salve!, ante tal circunstancia; y serían los primeros cristianos quienes sustituyeron la invocación a dioses paganos por el suyo. Se dice que durante la epidemia de peste que hubo en Roma en el año 591, bajo el pontificado de Gregorio I, los afectados morían estornudando y que, de tal circunstancia, proviene el ¡Dios te bendiga! Que, más tarde, se simplificaría diciendo ¡Salud!, ¡Jesús! o expresiones semejantes.
GATO NEGRO. Cruzarse con un gato negro es una superstición con varias interpretaciones; si el gato cruza a la víctima hacia la derecha, el mortal será víctima de maleficios y mala suerte en la casa, si por el contrario cruza a la izquierda el mortal será víctima de la mala suerte en la calle. En el mundo del misticismo, los gatos son portadores de un poder mágico infinitamente superior al del hombre; con toda probabilidad, esta antigua creencia deriva de la adoración a la diosa egipcia Bubastis, que tenía forma de gato. Los egipcios estaban convencidos de que los gatos poseían alma, y prueba de ello son los restos momificados de estos felinos, que se cuentan por miles, hallados en las excavaciones arqueológicas. En la Edad Media, las brujas convirtieron al gato negro en un elemento imprescindible para efectuar sus rituales y hechizos. Hoy en día, los supersticiosos temen al gato negro que se cruza en su camino, porque es un hecho que representa con claridad el conflicto que existía entre la Iglesia, la cruz y las prácticas paganas de la brujería. La superstición de temer que un gato negro se cruzara en te camino se remonta a la Edad Media, en donde se creía que estos felinos poseían espíritus demoníacos  por eso siempre estaban con las brujas. Aunque en Egipto se creía que el gato era la reencarnación de los dioses, siglos después, la Iglesia Católica lo consideró
como la reencarnación del diablo, por lo que eran quemados; en este caso, el negro se identificaba con el diablo por ser el color de la noche. En casi toda Europa y en Norteamérica se cree que un gato negro trae mala suerte si se aleja de la persona, pero buena suerte si camina hacia ella. Con respecto a las siete vidas del gato, se acota que su excepcional resistencia y fortaleza, capaz de sacarlo indemne de situaciones en las que otros animales perecerían con toda seguridad, llevó a la idea de que este felino tenía más de una vida. No hay duda de que sus hábitos nocturnos, sus ojos refulgentes en la oscuridad, su sobresaliente agilidad y su pose majestuosa contribuyeron a que nuestros antepasados sintieran una especial admiración e, incluso, veneración por este animal. Se cuenta que, por ejemplo, Mahoma se cortó la manga de su vestimenta para no perturbar el sueño de su gato que dormía sobre ella; el profeta veía en él “una criatura digna del mayor respeto y de un tratamiento afectuoso”. También se cree que la razón de que a los gatos se les otorgue popularmente hasta siete vidas, tenga posiblemente un origen esotérico; existen muchas culturas para las que los números poseen una significación concreta y el número siete fue considerado en la Antigüedad como de buena suerte, ya que era una trinidad de trinidades” y, por lo tanto, adecuado para el felino.
HERRADURA. Colgar una herradura detrás de la puerta da buena suerte; según los griegos, el hierro -en forma de media luna- protegía de los hechizos, así que la herradura colocada en la puerta impedía la entrada de las brujas y del mal. Tradicionalmente se creía que las herraduras otorgaban más suerte eran las de los borricos, porque tienen siete agujeros, un número mágico por excelencia. La costumbre de la herradura colgada en la puerta procede
de Italia y la creencia de que atraían la buena suerte era muy tenida en cuenta por la gente de los pueblos. Clavada o colgada en una puerta, atrae las energías del cielo porque simboliza la fuerza del caballo y su enorme utilidad, al menos en tiempos pasados, en las labores del campo y en las guerras. Cuando se coloca, vuelta al lado derecho y en posición horizontal, representa la C, inicial de Cristo.
MADERA. La buena suerte llega cuando se toca madera y un posible origen de esta superstición tiene que ver con los trozos que se conservaron de la Santa Cruz. Otra vertiente del origen de esta creencia proviene de Estados Unidos, donde hace 4.000 años los indios veneraban al roble como la morada de los dioses; este material simboliza también la protección maternal y aleja el peligro. Durante muchos siglos antes del cristianismo, los pueblos célticos de Europa rendían culto a los árboles por considerarlos los templos de la santidad y la principal presentación de los dioses era la Tierra. El árbol servía como medio para enviar la dolencia, o el mal hacia la tierra; también se recurría a este vegetal si la mala suerte visitaba a un hombre bajo la forma de demonios o si iba a librarse una batalla; en estos y otros casos, el sacerdote druida celebraba una serie de ritos y ensalmes en las llamadas enramadas sagradas, lugares que equivalían a las modernas iglesias. Resultado de estas creencias es la costumbre de tocar madera como signo de la buena suerte, porque atrapa al espíritu maligno y lo hace caer a tierra.
MAL DE OJO. Por su lado, la mala suerte llega si alguien echa el “mal de ojo”; al respecto, tradicionalmente se ha creído que, al reflejarse en la pupila de un ojo, es posible quedar atrapados por ella. Por esto, desde la antigua Roma hasta la Edad Media, las personas que sufrían de cataratas u otro defecto visual, a menudo, eran sacrificadas en la hoguera. Por su parte, en Grecia, Turquía y Egipto, está muy extendida la creencia de que existen personas con poderes maléficos en la mirada; incluso, aunque sea de forma inconsciente pueden hacer daño si fijan sus ojos en algo. Antiguamente se atribuía al mal de ojo enfermedades de origen desconocido; se acusaba a las brujas, los gitanos, los gafos y a los bizcos de afectar, sobre todo, a los niños; para protegerse, hay que llevar ajos, oro y plata, ojos de crista azul y herraduras.
MARTES 13. “En martes 13, ni te cases ni te embarques, ni de tu casa te apartes”, así reza el dicho; porque ese día siempre se relaciona con desdicha. El martes es un día de mala suerte
y la maldición del número trece tiene su origen en la última cena de Jesucristo con los doce apóstoles, en la que fue delatado; por esto, se cree que si se sientan a comer trece personas en una misma mesa, una de ellas morirá antes de un año. El día de la semana varia, según el lugar, por ejemplo: en España, México y Grecia se teme al martes trece; y en los países anglosajones al viernes trece, porque en día viernes, según la tradición, fue crucificado Jesús.
MIEDO A LAS SOMBRAS. Antiguamente, la gente crédula buscaba en las sombras proyectadas por los troncos que ardían en la chimenea, la imagen de una silueta humana sin cabeza; esto significaba para la persona que la proyectara, su muerte antes de la próxima víspera de Navidad; éste era el plazo para los cristianos, pero en épocas anteriores se utilizaron otras fechas celestiales o estacionales. No cabe duda de que las sombras ocupan una parte importante de los miedos relacionados con el cuerpo, ya que su presencia o ausencia, estaba relacionada originariamente con creencias religiosas y paganas. Las interpretaciones más antiguas del cuerpo y el alma afirmaban que la segunda podía, bajo determinadas circunstancias, abandonar la envoltura carnal y alejarse de camino a la otra vida. Para las culturas más primitivas, el alma estaba conectada a las sombras, cuando no eran la misma cosa. Una de las circunstancias en las que la persona podía perder el alma sucedía cuando un vampiro se acercaba por detrás y clavaba la sombra de la víctima en la pared. De este modo, el ente maligno tomaba posesión del cuerpo. A la sombra de los difuntos también había que protegerla de posibles infortunios; en este sentido, se conoce que en la Europa medieval existía la creencia de que, si una persona moría por la noche y su espíritu —o lo que es lo mismo, su sombra— se alejaba, podía correr peligro de que cruzara por una extensión de agua -un río, un lago- y no pudiera llegar a la otra vida. De manera que la sombra volvía al cuerpo de su dueño y se convertía en un muerto ambulante, una variedad de vampiro. De ahí nació la costumbre de algunos de tapar los barriles que contienen agua de lluvia y afán de ciertos pueblos por construir puentes.
MONEDAS EN EL POZO. Tirar monedas a un pozo o una fuente es un hecho que atrae la buena suerte; esta creencia viene del antiguo rito adivinatorio de arrojar alfileres o piedras a un pozo, con el fin de saber si un hecho se iba a cumplir o no. Si al caer salían burbujas, significaba que lo que se había solicitado se llegaría a cumplir.
PAN. El hecho de colocar el pan boca abajo en la mesa o dejarlo caer al suelo atrae la mala suerte, porque el pan es un alimento básico y su uso ha generado creencias en su forma de elaborarlo, cortarlo, comerlo y ofrecérselo a los demás. Ponerlo boca abajo se supone que traerá mala suerte, por tratarse en realidad de una ofensa al cuerpo de Cristo; asimismo, cuando se caiga al suelo es costumbre besarlo y hacer tres cruces para alejar las desgracias.
PARAGUAS. Abrir el paraguas bajo techo es de mala suerte y la primera noticia que se tiene de esta creencia data del siglo XVIII en Inglaterra, donde creían que daba mala suerte por la negatividad que existía entre el paraguas y la casa, ya que ésta protege a sus habitantes y no tolera ninguna protección adicional. Si alguien lo abría sobre su cabeza, podría morir antes de que acabase el año. Ningún supersticioso tendría jamás la osadía de abrir un paraguas
dentro de una casa; otro de sus orígenes se remonta a la época en que los reyes orientales y africanos lo usaban sólo a modo de sombrilla para protegerse de los rayos solares. Debido a su conexión con el astro rey y porque también su forma simboliza el disco solar, abrirlo en un lugar sombreado, fuera de los dominios del Sol, era considerado un sacrilegio; es probable que la superstición se reforzara cuando los paraguas llegaron a Europa y empezaron a ser empleados casi exclusivamente por los sacerdotes en los oficios de los difuntos, sin otro fin que protegerse de las inclemencias del tiempo.


PATA DE CONEJO. Se cree que la atribución de los poderes mágicos de la pata de conejo se debe a que su figura era tallada en tótem como símbolo de protección. Por esta razón cualquier persona que poseyera cualquier parte del animal iba a estar protegido de cualquier mal. Llevar una pata de conejo es de muy buena suerte; su origen se basa en la antigua creencia de que cada pueblo descendía de un animal, que no podía ser cazado ni comido. Seis siglos antes de Cristo ya era utilizada como amuleto para alejar el mal; Además, la pata de conejo era también un símbolo fálico capaz de hacer fértiles a las mujeres. Otras versiones indican que la extraña tradición de llevar una pata de conejo en el bolsillo para atraer la suerte, no nace de este animal, sino de la liebre. En las regiones medievales de Europa existía la creencia de que las brujas se transformaban en liebres para sorber la leche de las mujeres
que habían dado a luz. ¿Pero cómo nace esta creencia? Antiguamente, las cabras, vacas, cerdos, liebres y otros animales de granja entraban libremente en la casa de sus amos, ya que la familia aprovechaba su calor corporal para protegerse del frío invernal. Los campesinos criaban liebres para comérselas y las cuidaban con esmero y cariño. De hecho, por ejemplo, los antiguos británicos pensaban que estos animales eran criaturas mágicas a las que no se debía ingerir. Algunos tratados de la época mencionan que las mujeres embarazadas, sobre todo durante la época de lactancia, acostumbraban a sentarse en un rincón del hogar y ponerse en el regazo uno de estos nobles animales para que las calentara; a cambio, dejaban que la liebre tomara de su pecho. La tradición popular; como ya se ha mencionado, aseveraba que durante la caza de brujas, éstas se transformaban en liebres y se colaban en las casas de los campesinos para salvarse del peligro. Incluso había una manera de reconocer el engaño: si la liebre, una vez atrapada, resultaba difícil de despellejar o cocinar, entonces la bruja se había transformado en animal antes de morir. La idea de que la pata de liebre trae buena suerte nació de la primitiva creencia de que los huesos de sus patas curan la gota y otros reumatismos, así como los calambres; para ser eficaz, el hueso debía tener una articulación intacta; en fin, por ser tan parecidos, la liebre y el conejo, se unieron en la misma fuente de las supersticiones relativas a sus virtudes mágicas.  
PEREJIL. En la Antigua Grecia el perejil estaba considerado como una planta sagrada que simbolizaba el triunfo y la resurrección. Llevados por esta creencia, los griegos adornaban las tumbas con coronas de perejil; por esto, se le considera un elemento de buena suerte.
PESTAÑA. Una pestaña caída trae buena suerte, si se conoce el ritual; el Diablo las colecciona y, según la tradición, perder una pestaña, significa correr toda clase de peligros. De manera que, si se cae una pestaña, hay que colocarla en el dorso de la mano, lanzarla por encima del hombro o situarla en la punta de la nariz, soplarla para que salte y pedir un deseo.
PIE DERECHO. Levantarse con el pie derecho es buen augurio; en culturas como la hindú o en los países asociados al Islam generalmente se tiene una connotación mala al lado izquierdo del cuerpo, por ser impuro; por esta razón es mejor levantarse con el pie derecho, el lado de la pureza. Parece ser que la superstición nace de la noción de que cualquier cosa zurda era antinatural una idea que se basa en que la mayoría Levantarse con el pie derecho. La tradición dice que, para que el día no se tuerza, hay que apoyar en primer lugar el pie derecho. La respuesta a esta costumbre podría hallarse en el mundo de los pescadores. Durante el siglo XIX, ningún pescador en su sano juicio de los seres humanos son diestros; por regla general, todo lo que se refiere a la derecha es calificado de favorable por los supersticiosos, quizás alentados por la tradición bíblica, donde la derecha corresponde al camino del Paraíso y es la posición en la que están sentados los elegidos por Dios. La izquierda representa el reverso de la moneda; los romanos, por ejemplo, hacían presagios observando el vuelo de los pájaros y si volaban hacia la izquierda significaba mal agüero. De hecho, en latín, izquierda se dice sinester, que dio origen al adjetivo “siniestro”. En España puede tener su origen en la tradición celta y en el movimiento solar, siempre hacia la derecha. El efecto negativo se elimina al santiguarse tres veces.
SAL. Derramar sal es un presagio del diablo y, para evitar la mala suerte, se debe echar sal sobre el hombro derecho para que el maligno se vaya. En la Antigüedad, la sal representaba riqueza, por lo que, al parecer, este mito tiene su origen cuando Roma conquistó y arrasó con la ciudad de Cartago, porque los soldados romanos vertieron sal sobre los restos de la ciudad, para que ninguna planta volviera a crecer en ella. También se cree que en la Antigüedad era común dar paga con la sal, (de ahí surge el salario); así que si se derramaba este producto, se consideraba un desprecio hacia el dinero y por ende suponía la futura falta del mismo. Otro origen data del año 3.500 a.C., época en la que se consideraba la sal como incorruptible y se la convirtió en símbolo de amistad; de ahí la creencia de que si se derrama
la sal, la amistad se romperá; se insiste con el hecho para contrarrestar ese supuesto efecto maldito, echar una pizca de la sal derramada sobre el hombro izquierdo. Otra versión sustenta con énfasis el asunto del sueldo: antes los sueldos se pagaban con sal, de allí proviene, como se ha visto en líneas anteriores, la palabra “salarios” ostentada por los sueldos que cobran los trabajadores. Cuando los antiguos retiraban de los bancos de sal, sus salarios, para evitar responsabilidades por si se rompía la bolsa o se derramaba, uno no tomaba la bolsa hasta que el otro la suelte, para desligarse de un eventual conflicto, luego se derivó la superstición.
SERVILLETAS. Doblar la servilleta usada, o guardar una servilleta en su servilletero al final de una comida quebrantará la amistad.
SOMBRERO. Poner un sombrero sobre la cama es presagio de mala suerte; en España e Italia, se cree que algo malo va a ocurrir cuando esto sucede. Otro significado sugiere que se puede quedar la mente en blanco y esta creencia viene, probablemente, del simbolismo del sombrero, que representa la cabeza y los pensamientos; por eso, es símbolo de identificación personal.
TIJERAS. Dejar las tijeras abiertas acarrea mala suerte; este instrumento debe permanecer cerrado mientras no se usa porque atrae malos augurios. Si se cae al suelo y queda con las puntas abiertas apuntando hacia la persona, se debe recoger y echar sal por encima del hombro izquierdo para ahuyentar los malos espíritus. En Grecia se creía que la Muerte (la Parca) cortaba con las tijeras el hilo de la vida, así que de alguna forma los objetos cortantes dirigen el destino y son símbolo de muerte repentina.
TRÉBOL. Encontrar un trébol de cuatro hojas atrae la buena suerte; es un símbolo sagrado para los druidas de las Islas Británicas, que ya en el año 200 a.C. pensaban que si se poseía uno, era posible ver a los demonios. Según la leyenda, cuando Eva fue expulsada del Paraíso se llevó un trébol de cuatro hojas; por eso, desde entonces, se cree que da suerte.
VELAS. Apagar las velas de un soplido indica buena suerte; al respecto, fue en la Baja Edad Media alemana, cuando surgió la idea de colocar en las tartas de cumpleaños tantas velas como años cumplían los niños, más una. Para dejar atrás los años cumplidos y pasar a los siguientes, se debían apagar todas las velas de un solo soplido.
VIERNES 13. Algunos historiadores sugieren que el origen de esta creencia es cristiano y se remonta a la Última Cena, que tuvo trece comensales y tras la cual se produjo la crucifixión de Jesús precisamente en un viernes. Por otra parte, desde tiempos remotos, el número 13 ha sido fatídico y su coincidencia con el día viernes no puede ser de peor agüero.
VINO Y CHAMPÁN. Cuando se derrama el vino en la mesa, se debe aplicar en seguida un poco del mismo sobre la frente, para atraer la buena suerte; si se trata de champán, se tocará levemente con la punta de los dedos y se frotará sobre el lóbulo de la oreja, para conseguir toda clase de felicidad y dicha. Esta bebida espumosa también se suele romper contra los barcos en su botadura para desearles con este gesto buena suerte en su travesía.
ZUMBIDO. Sentir un zumbido de oídos es un signo de buena serte. En este sentido, cuando silban los oídos, se debe pedir a alguien que diga un número y la letra del alfabeto correspondiente a dicho número, será la primera del nombre de la persona con la que se contraerá matrimonio. Recordar que "el izquierdo para el amor y el derecho para el rencor". También se cree que si uno se pellizca inmediatamente el oído derecho cuando se sienta un zumbido, la persona que está criticando se morderá la lengua.

OTRAS SUPERSTICIONES

·        NOCHE BUENA Y NAVIDAD



Son muchas las creencias que van pasando de pueblo en pueblo y de boca en boca; por eso, en el tiempo se preservan o cambian, pero siempre traen reminiscencias del pasado, de aventuras e historias. Cada superstición trae consigo un relato, un viaje a otra época…su permanencia en el tiempo genera chispas que pueden encender la imaginación. Las fiestas navideñas son dignas de recordar por sus tradiciones familiares, pero también por las creencias que traen consigo los deseos de prosperidad.

1.    Barrer las malas ondas. Antes de convocar a las buenas vibraciones, es preciso limpiar el ambiente para recibirlas. Muchos confían en que las escobas son el instrumento adecuado para esta tarea. ¿Cómo? Muy fácil, hay que barrer toda la casa y arrojar por la puerta la suciedad (jamás debe levantarse el polvo y tirarlo a la basura dentro del hogar). Así se eliminan todo lo negativo del año que termina. Algunos practican una versión un poquito más sofisticada de este ritual. Primero esparcen sal en todos los rincones -en general lo hacen el 23 o el 30 de diciembre- para que absorba las malas energías. Luego, el día de Nochebuena o de Nochevieja, la barren a conciencia arrastrándola hacia afuera. Existe otra variante similar: echar un cubo de agua por la puerta de la calle hacia afuera para que se lleve todo lo malo.

2.    Prender velas de distintos colores. Las velas de colores amarillo y ocre ayudan a atraer la abundancia, en todo sentido. Las velas de color azul y celeste atraen la paz y la armonía, las verdes atraen la salud, mientras que las de color rojo atraen el amor y la pasión. Las velas bancas son consideradas de limpieza y ayudan a atraer la claridad y la iluminación en los proyectos. Las anaranjadas, por su parte, colaboran en atraer la inteligencia y el éxito. Hay que incluirlas en los centros de mesa y recordar que, a la medianoche, al menos una vela debe estar encendida.

3.    El color de la ropa interior varía con la moda de cada año y no hay un acuerdo total acerca de si debe ser rosada, roja o amarilla; pero lo que está claro es que debe ser nueva y regalada por un amigo o familiar el 24 de diciembre para estrenarla el 25.

4.    Comer doce uvas, una por cada campanada es una costumbre importada de España que se ha difundido mucho; al tragar cada uva (hay quienes usan pasas), se debe pedir un deseo. La gracia es hacerlo sincronizado con las campanadas que marcan las 12 de la noche del 31 de diciembre.

5.    Para el momento de usar las copas en el brindis no se debe levantar la copa con la mano izquierda. Aunque la persona sea zurda, debe hacerlo con la derecha o tendrá mala suerte; para mayor efectividad, se darán tres saltitos con el pie derecho, en forma simultánea con el “chin-chin”. Otra costumbre para espantar la mala onda y atraer energía positiva consiste en estrenar copas nuevas cada año: primero se brinda con las viejas, a continuación se las arroja al piso para que rompan y luego se vuelve a brindar con las nuevas. Se las usa todo el año y en el siguiente 31 de diciembre, se repite el ritual.

6.    Para evitar penas de amor, conseguir pareja o dar un avance hacia algo más formal en la actual relación, recomiendan vestir ropa interior amarilla. Se debe poner al revés y después de la medianoche darla vuelta y usarla del derecho. Si lo que se quiere es olvidar de una vez por todas a la persona, se deja toda la Nochebuena un recipiente grande con agua en la ventana, el balcón o el patio. Después de las doce, tíralo afuera.

7.    Para obtener dinero, la clave es comer lentejas: en guiso, en ensalada, solas, como sea; lo importante es la cantidad. Cuantas más se coman, más chance habrá de que la fortuna sonría en el nuevo año. Una variante es guardarlas en el bolsillo y arrojarlas sobre el hombro luego de las 12. Otro truco que, dicen, no falla: esconde siete monedas doradas debajo del arbolito de Navidad. Tradicionalmente debían ser de oro, hoy con cumplir el requisito del color parece que alcanza. Hay quienes prefieren ocultar unos medallones de chocolate con cubierta dorada que asemejan monedas. Así no sólo piden billetes en abundancia, sino también dulzura. En algunas casas, suelen sacar billetes, sobre todo los escasos dólares y los guardan como amuleto en las carteras. Otros recomiendan sentarse sobre dinero durante la cena de Navidad o de Nochebuena.

8.    Para realizar un viaje, se sacan las maletas y se da una vuelta por toda la casa (o alrededor de la manzana); esto hace que el deseo se cumpla.

9.    Para quien desee quedar embarazada, debe beber un vaso de leche justo a las 12 de la noche del 31 de diciembre.

10. Si el objetivo es cambiar de empleo, se colocarán tres hojas de laurel en el zapato el 31 de diciembre. Al día siguiente, se deben quemar.

11. Para conocer las predicciones del año nuevo, se puede recurrir a un truco casero: llenar una bolsa con cuatro piedras, una pintada de amarillo, otra de rojo, otra verde y la cuarta de cualquier color, sin pintar. La bolsa se va pasando de mano en mano en la mesa de Noche Vieja y cada uno debe meter la mano y sacar una piedra, sin que los demás vean cuál le toca, y volverla a guardar para seguir con la ronda. El color amarillo augura dinero y prosperidad, el rojo es símbolo de buena suerte en el amor y el verde predice la buena salud o nacimientos. Quienes saquen la piedra sin pintar serán los más afortunados: significa éxito en todo. Para que las predicciones se cumplan no hay que revelar el color de la piedra a los demás.


·        BODAS

El día de las nupcias y los siguientes al evento recuerdan muchas costumbres seguidas por las personas. Para tener buena suerte en esos momentos tan especiales para la nueva pareja, es interesante conocer algunas creencias populares.

1.      El día de la boda, llevar “algo prestado, algo nuevo, algo azul y algo viejo” es un motivo de buena suerte; aunque no se precise cuándo comenzó esta costumbre, muchas novias la toman en cuenta porque “algo prestado” representa el presente, “algo viejo” el pasado, “algo nuevo” el futuro y “algo azul” simboliza la pureza.

2.      Que el novio vea a la novia antes de la ceremonia o que ella se mire al espejo es de mala suerte. Antiguamente se consideraba que hacer cualquiera de estas dos cosas era sinónimo de adelantar acontecimientos; otra explicación es que la novia no podía mirarse en el espejo antes de celebrarse el matrimonio si estaba completamente ataviada, porque se proyecta su imagen de casada antes de estarlo y esto podía hacer que los dioses pusieran en duda su derecho a contraer matrimonio; en este caso, si deseaba ver su aspecto, deberá dejar sin ponerse los guantes o alguna otra prenda.

3.      Besarse los novios al final de la ceremonia es positivo porque el beso era el símbolo de la consumación del matrimonio. En la Antigüedad, los contrayentes hacían el amor públicamente para consumarlo.

4.      Arrojar arroz en una boda indica buena suerte y prosperidad. Antiguamente se tiraban trocitos de dulce a la novia, como símbolo de felicidad y de fertilidad; pero en la época de vacas flacas se les tiraba trigo o arroz, ya que era bastante más barato.

5.      Entrar en el nuevo hogar alzando a la novia es positivo para los nuevos esposos; se cree que con este gesto se protegía a la novia de los hechizos, además de evitarle que fortuitamente tropezara al pasar la barrera del mundo exterior al interior e íntimo del hogar, símbolo de mal agüero; y por otro, para que no perdiese la virginidad por obra de la tierra en vez de por su marido.

6.      Ir de luna de miel es buen comienzo; el viaje post nupcial proviene de la huida que en tiempos de Atila, rey de los hunos, seguía al rapto y matrimonio de la hija, y se llama así por la costumbre de que los novios bebieran un brebaje durante el viaje que contenía vino y miel.


Con todo este bagaje de creencias, es bueno saber acerca de su existencia porque, además de cultura general, mucha gente sabe que las brujas no existen, pero “de que vuelan, vuelan”.




FUENTE

Colucci, S. (20011. Sep, 22). Supersticiones de nochebuena y navidad. (On line). Disponible: http://horoscopia.blogspot.com/2008/12/supersticiones-de-nochebuena-y-navidad.html (Consulta: 16/08/13)
Estas son las 10 supersticiones más comunes. (s.f.). Coomboticias. (On line). Disponible: http://www.noticiasvenezolanas.com.ve/index.php/284923/estas-son-las-10-supersticiones-mas-comunes/ (Consulta: 16/08/13)
Ferreira, Joao. (2011. Enero, 4). Supersticiones venezolanas. (Blog). Disponible: http://gaito.blogspot.com/2011/04/supersticiones-venezolanas.html (Consulta: 16/08/13).
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Supersticiones más comunes. (s.f.). Diario digital El Vigía. (On line). Su origen histórico. Disponible: http://www.agenciaelvigia.com.ar/supers.htm. (Consulta: 17/08/13)

Supersticiones y sus orígenes. (s.f.). Taringa: inteligencia colectiva. (On line). Disponible: http://www.taringa.net/posts/info/1760054/Creencias-populares-sus-origenes.html (Consulta: 17/08/13)