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jueves, 20 de mayo de 2010

EL ENSAYO Y SU ORGANIZACIÓN

LA TÉCNICA DEL ENSAYO: UN INSTRUMENTO PARA LA ENSEÑANZA DE LA REDACCIÓN
Rosario Russotto

El Diccionario Salvat define acertadamente el ensayo como un “Escrito que sin llegar a tener la extensión de un tratado o monografía, aborda una materia indistinta en forma sugestiva y de tanteo. El ensayo es diferente del tratado por su carácter informal o incompleto. El género ensayístico está relacionado con el artículo periodístico”… Decimos acertadamente porque para nosotros, siguiendo opiniones interesantes como las de Montaigne, creador del género y, posteriormente, las de destacados estudiosos del ramo como Medardo Vitier y Oscar Sambrano Urdaneta, el ensayo consiste en tratar un tema cualquiera desde una óptica personal. Sin embargo, desde un punto de vista didáctico, puede extenderse su utilización a la redacción de cualquier planteamiento teórico: una pregunta de desarrollo, un tema de composición libre o seguido, una ponencia, una carta formal, un artículo periodístico. Y son estos últimos, precisamente, los que hemos empleado como paradigma dentro de nuestra praxis profesional.

Para el participante, como para la ulterior aplicación que hiciere de esta técnica, la utilidad más importante que posee el ensayo, radica en la organización de las ideas. En primer lugar, mentalmente - desde luego - y posteriormente en la redacción. Podríamos enumerar otras, como su aplicación en la planificación de exposiciones, trabajos escritos, evaluaciones teóricas. Además, la técnica le permite al docente dar orientaciones claras respecto al problema de la redacción: organización de las oraciones, relación necesaria entre las partes del ensayo, estructuración de los párrafos (tanto en su estructura interna como en la externa), uso de los signos de puntuación, rudimentos de técnicas de investigación y otros. Todas estas cuestiones mencionadas implican que deben repararse los aspectos formales de la redacción, para luego aplicarlos completamente a la técnica que estamos explicando. Por todas estas cosas sostenemos que el ensayo, en la escuela, debe ser enfocado como una guía para la redacción.

Partes De Un Ensayo

Como la tesis fundamental consiste en que debemos expresarnos por escrito, a través de una redacción coherente, para lograr esa sindéresis, es preciso que atendamos a una estructura fija, que por fija no deja de ser dinámica, como expondremos más adelante. Esa estructura está compuesta por tres partes, por demás conocidas. Nosotros sólo estamos elaborando una explicación que pueda ser reproducida por los participantes durante el desarrollo del proceso enseñanza - aprendizaje. Tales partes, tendrían las características formales y de contenido que expresamos a continuación.

1) Introducción: Aquí estaría la idea inicial que vamos a desarrollar después, que permita abordar el tema a tratar. En su aspecto formal, es recomendable que esta parte esté expresada en un solo párrafo, con las características que ya hemos reiterado, cuando tocamos el tema específico y cuando desarrollamos otras técnicas, como el resumen, el comentario del texto, por ejemplo. En su aspecto interno, demás estaría decir que debe girar en torno a una idea central para lo cual nosotros estamos proponiendo las siguientes:


  • Planteamiento de un tema: Aquí se enunciará el tema que desarrollaremos. No vamos a ofrecer sus características, ni mucho menos, por cuanto eso corresponderá al desarrollo. Lo más que podemos hacer es indicar la ubicación en tiempo y en espacio. Así se nos haría más aprehensible la comprensión del mensaje emitido. Un ejemplo específico de esto lo tenemos en el artículo “La desmoralización”, de Enrique Castellano, publicado en la página A-4 de El Nacional (18-11-87). El autor comienza enunciando el tema, en el primer párrafo; luego lo desarrolla, desde su óptica personal y termina comprobando la verdad - según él - que había planteado en el comienzo. Nosotros sólo le haríamos una objeción formal, para ser coherentes con lo que hemos dicho en otras oportunidades. Observamos que el párrafo tiene una sola oración, un solo período. Por ello se hace larga la afirmación. Creemos que, como mínimo, el párrafo debería tener dos períodos que pudieran ser los siguientes: a) “Enrique IV dijo una vez que París bien vale una misa” y b) “Justificaba, de manera prestigiosa y oficial…” (hasta el final). Así concordamos con nuestra eterna recomendación de utilizar períodos breves, porque produce una mayor comunicación. Por otra parte, los períodos largos (que no se dan en el ejemplo de Castellano aunque por ello no deja de recomendarse) produce cargas de ambigüedades, de pesadez y de reiteración.

  • Planteamiento de una interrogante: En este tópico, el autor comienza su ensayo con una pregunta. Esta debe orientarlo a través del desarrollo y concluir con una respuesta.

  • Antecedentes del tema a tratar: Tal introducción se justifica cuando el ensayista decida enfocar el tema, a través de una panorámica histórica. Por ello, necesariamente deberá iniciar su ensayo, comunicándole a los lectores lo que ha sucedido antes, la manera cómo ha sido resuelto o enfocado el tema en cuestión.

  • Definición de términos: Si vamos a redactar algo sobre la contaminación - por ejemplo - es plausible iniciarlo definiendo el término, en su más variada concepción. Esto nos proporcionará los diferentes tópicos que deberemos abordar más adelante y luego, nuestras proposiciones personales - si es que las hay - podrán ser comparadas con las definiciones dadas en la introducción.

  • Planteamiento de un problema: En el caso de que nuestro ensayo se refiera a un problema particular, nada sería más lógico que iniciarlo con su planteamiento. Así se abrirán expectativas esperadas por el lector. Hay que tener presente que no siempre el lector satisfará sus expectativas. Como se trata de un juicio de valor, es muy posible que nuestro desarrollo o nuestra solución no lo convenzan. Esto sucede cuando el lector también posee criterios propios sobre el punto que nosotros estaríamos explicando. Pero también puede ocurrir que tengamos posiciones coincidentes o - mucho mejor - que nuestros razonamientos hagan que él modifique su conducta frente a lo explicado.

  • Señalamiento de una tesis. También podríamos aplicar, en un grado mayor de abstracción, el método dialéctico. Si es éste el parámetro escogido, nuestra introducción deberá comenzar con la tesis. Esto es, con una caracterización del status quod, por ejemplo, si nuestro ensayo va a referirse al estado actual de una institución determinada, la introducción describirá pormenorizadamente sus problemas, sus relaciones, su morfología, su significado. Sólo así será comparable el producto dado, después de la antítesis.
2) Desarrollo: En esta segunda parte, de las que comprenden la estructura de un ensayo, deberemos ofrecer una ampliación de la idea esbozada en la introducción. Es recomendable también que se proceda a una explicación pertinente de esa idea, a fin de dar por sentadas las proposiciones que ofreceremos luego. Si es preciso, se puede recurrir a apoyaturas textuales para darle mayor relevancia a nuestras afirmaciones. Pero ello no es absolutamente necesario. Dentro de las recomendaciones formales, recordaremos que el desarrollo debe tener más de un párrafo. Así lo exige la sindéresis del mismo.

A continuación pasaremos a explicar cómo debe ser el desarrollo de los ensayos, cuya introducción propusimos en el subpunto anterior.


  • Para el primer caso, es decir, para el planteamiento de un tema, el desarrollo deberá contener la ampliación de ese tema. Seguirá con todas las explicaciones que sean pertinentes y con las ejemplificaciones necesarias. Esto es lo más general. Cada uno de los participantes, cuando esté elaborando sus respectivos ensayos, incorporará sus experiencias, a fin de obtener el mejor producto posible.

  • Si el caso es el segundo, planteamiento de un interrogante, debemos también explicar y ejemplificar tan interrogación. A través de estos dos procesos, iremos demostrando que la interrogación con que iniciamos, es retórica (Recuérdese que la interrogación retórica es aquella que formulamos sin esperar respuestas. La causa puede ser que la sepamos o la anunciemos y sólo queremos llamar la atención. Otra puede estar en el hecho de que sea presabida y que únicamente interese para comunicar estados de ánimo). Demostraremos también que conocemos el tema adelantado y prepararemos al lector para recibir nuestro punto de vista al respecto. Un ejemplo que consideramos magistral, en lo que respecta a este tópico es el conocidísimo ensayo de José Martí, intitulado “Nuestra América”. Nos permitimos anexarlo para que sea debidamente estudiado.

  • Los participantes podrán darse cuenta de que el aludido ensayo comienza así: “¿Ni en qué patria puede tener un hombre más orgullo que en nuestra República dolorosa de América, levantada entre las masas mudas de indios, al ruido de pelea de libro con el cirial, sobre los brazos sangrientos de un centenar de apóstoles?”. Y que luego, el autor realiza toda una larga explicación del proceso que felizmente, ha concluido en las naciones latinoamericanas. (Recuérdese también que en el idiolecto de Martí, el término América equivale a América Latina). Después de ese desarrollo, la conclusión no nos sorprenderá.

  • Si la introducción está confeccionada como en el tercer caso, antecedentes del tema a tratar, en el desarrollo se expresará el presente. Se describirá lo que existe, sus relevancias y sus irrelevancias. Con tal procedimiento, será fácil justificar lo que llegaremos a proponer como futuro.

  • Cuando en el ensayo, escogimos como introducción la definición de términos, debemos redactar su desarrollo sobre la base de explicaciones acerca de los diferentes puntos de vista que se han sostenido al respecto. Esto es algo así como construir un marco teórico al rededor del problema. En la medida en que vamos exponiendo tales posiciones, deberemos también ir formulando nuestras propias observaciones. De esta manera, la conclusión será coherente con cada uno de los pasos anteriores. Un ejemplo típico de este tipo de ensayo podría ser uno que se refiere a las sub oraciones que empiezan por “el que”, “la que”, “los que”, “las que”, “lo que”. Después de enunciar el concepto y la metodología que se va a emplear para el acercamiento conceptual, se hace un breve estudio de los más importantes autores que se han ocupado del problema. En la medida en que se van tratando los modelos, se van señalando sus aportaciones y se van criticando sus debilidades. Al finalizar, se dará a conocer lo que el autor del ensayo opina sobre los conceptos estudiados.

  • Cuando el problema se ha planteado en la introducción, se debe explicar exhaustivamente en el desarrollo. Recuérdese que ya habíamos acatado las expectativas que ello abría pero que necesariamente no deberían ser coincidentes con las del lector. Sin embargo, la validez del ensayo estará en defender el planteamiento con razones relevantes y entendibles aunque no sean compartidas. De la misma manera, no debe ahorrarse ejemplificaciones para ilustrar el proceso de explicación, de descripción y de solución del problema que iremos enfrentando, antes de proponer una verdad final. (Entiéndase como nuestra verdad final).

  • Si escogemos el método dialéctico, el desarrollo contendrá la entidad. Esto quiere decir el modelo que se opone al actual y que nosotros pensamos que debe ser la solución de la problemática descrita en la tesis.
3) Conclusiones: Es esta última parte debe descansar la idea final. Ella tiene el objetivo de cerrar el tema. En su forma exterior, recomendamos que se exprese en un párrafo, máximo dos. En cuanto al contenido, la conclusión variará de acuerdo al tipo de ensayo que hayamos preferido. Veamos sus variantes.


  • En el primer caso, cuando en la introducción, se planteaba el tema y en el desarrollo se ampliaba, se explicaba y se ejemplificaba, se necesita una conclusión que cierre el tema con una visión particular.

  • En el segundo caso, es decir cuando se planteaba una interrogante y luego se daban explicaciones y se enriquecía el camino para la solución, debe necesariamente tenerse una conclusión que resuelva la interrogación. Obsérvese el admirado ensayo de Martí, que empezamos por una interrogante que transcribimos. Después de una concienzuda defensa de la americanidad (Latinoamericana), concluye diciendo:… “Y calle el pedante vencido; que no hay en que pueda tener el hombre más orgulloso que en nuestra dolorosas Repúblicas americanas”. (Entiéndase Latinoamericanas).

  •  Si la introducción versó sobre los antecedentes del tema a tratar y el desarrollo explicó la situación que ese tema pone en el presente, la conclusión deberá tratar sobre cómo habrá de ser el futuro. De esta manera completaremos la visión panorámica temporal que citamos al comienzo. Así se verá también la coherencia del discurso elaborado sobre el tópico que vayamos a desarrollar.

  • En el caso de la definición de términos, recomendamos, después de que se haya elaborado el desarrollo correspondiente y ya expresado en el aparte indicado, una conclusión en donde se aparezcan los términos que nosotros proponemos. Estos deben ser diferentes a los estudiados en el desarrollo. Si no son diferentes, deberemos dejar constancia de que por razón de peso, compartimos los empleados por uno o varios de los autores citados.

  • Si escogimos el caso en que se plantea un problema y se explica y ejemplifica posteriormente, deberemos optar por una conclusión en donde se ofrezca una solución. En el menor de los casos debe llamarse a la reflexión, para encontrar una vía. Una variante de este tipo de ensayo podría ser aquél que en la introducción presentara una generalización. Un ejemplo: “La polución en el mundo”. Después, en el desarrollo, se hiciera una particularización de ese mismo problema, v.g. “La contaminación en Venezuela”. Y, finalmente, en la conclusión, se propusiera la solución para ese terrible flagelo o, en su defecto, se hiciese una concientización sobre la necesidad de evitarla hasta donde sea posible.

  •  Para el ensayo que tenga como procedimiento la aplicación del método dialéctico, la conclusión será ineludiblemente la síntesis. Esto quiere decir, la demostración de que una proposición frente a lo existente, traerá como resultado un producto superior, a lo existente y al reemplazante. Este método concluye señalando que frente a toda tesis (afirmación) debe oponerse una antítesis (negación). Y de esta lucha de contrarios, debe surgir una síntesis (negación de la negación).
Para finalizar, es conveniente señalar aquí, que lo más importante en la aplicación de la técnica del ensayo en la enseñanza de la redacción, consiste en lograr la coherencia. Los participantes sentirán que el objetivo se ha logrado en la medida en que comiencen a ver que sus ejercicios pueden ser evaluados a la luz de estos parámetros. De la misma manera, cuando se apliquen estos conocimientos dentro de su ámbito de trabajo, se preocuparán porque a cada introducción le corresponda el desarrollo y la conclusión convenientes.

Otra cosa es bueno recordar: las palabras introducción, desarrollo y conclusiones no deben aparecer escritas. Sin embargo, cuando el profesor evalúe el ensayo o cuando la redacción del mismo se presente ante la opinión pública deberá tener tal organización que tendremos que ver, durante el desarrollo de su lectura, todas y cada una de las partes que aquí hemos indicado para integrar la estructura de un ensayo. En esta medida estaremos trabajando por lograr, en los educandos, una buena competencia comunicativa, en cuanto a comunicación escrita se refiere.

A manera de recapitulación, lo tratado en estas proposiciones, puede resumirse en el siguiente bosquejo:

1. Introducción

1.1 Planteamiento de un tema
1.2 Planteamiento de una interrogante
1.3 Antecedentes del tema a tratar
1.4 Definición de términos
1.5 Planteamientos de un problema
1.6 Señalamiento de una tesis

2. Desarrollo

2.1 Ampliación del tema a través de explicaciones y ejemplificaciones
2.2 Explicación y ejemplificación del interrogante
2.3 Descripción del tema en presente
2.4 Descripción, explicación y crítica de los diferentes modelos que tratan el concepto
2.5 Explicación y ejemplificación del problema
2.6 Proposición de una antítesis

3. Conclusiones

3.1 Expresión de una idea cierre
3.2 Solución del interrogante
3.3 Indicación del futuro que posee el tema en cuestión
3.4 Proposición de nuevos términos o integración razonada a términos ya existentes
3.5 Solución del problema o final abierto, para llamar a la reflexión a los lectores
3.6 Inferir una síntesis superadora de la lucha de contrarios

Creemos que una metodología como ésta, puede servir al participante para superar escollos que pudieron habérsele planteado en la comunicación escrita. De igual forma, como maestros de lengua que son, o serán, pensamos que les estamos ofreciendo una vía para iniciar a sus educandos en la consecución de una redacción coherente, lógica y organizada. Al mismo tiempo, puede emplearse para continuar desarrollando el conocimiento y aplicación en el estudio del párrafo, de los signos de puntuación, y de otros caracteres formales. Demás estaría señalar que la metodología, está elaborada de manera abierta. El participante podrá enriquecerla con sus experiencias. Por nuestra parte, quedaríamos agradecidos si pudiésemos ver ampliamente esta proposición que hoy estamos denominando técnica del ensayo. Y nuestro agradecimiento sería mayor, si esa ampliación proviniera de los participantes para quienes ha sido elaborada.

Fuente: Técnicas de Redacción e Investigación Documental. Carrera, L; Vásquez, M. y Díaz, M.E.
http://liduvinacarrera.blogspot.com/p/publicaciones.html
 

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