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jueves, 26 de agosto de 2010

DIÁLOGO



El diálogo consiste en presentar la conversación sostenida entre dos o más interlocutores. El escritor desaparece tras la conversación de los personajes que manifiestan activamente ideas o afectos propios. El diálogo es la forma de elocución propia del teatro. Sin embargo, se emplea igualmente para otros géneros literarios: novelas, cuentos, poemas, ensayos filosóficos, etc.

Un buen diálogo basta para definir, sin necesidad de otros elementos, el carácter de los personajes. La palabra revela intenciones, estados de ánimo, en definitiva, lo que no se puede ver, y en ello radica su importancia. El diálogo exige un gran esfuerzo de creación, ya que obliga a penetrar en el pensamiento de los personajes.

Cualidades del diálogo

Un buen diálogo debe reunir las siguientes condiciones: natural, significativo, progresivo, dinámico y ágil.

a) Natural: El diálogo ha de responder al modo de ser del personaje. Se debe adecuar el lenguaje a la categoría social, a la edad, al sexo, etc. del hablante. Los personajes deben expresarse en concordancia con su carácter.

b) Significativo: Al construir el diálogo, se deben seleccionar frases significativas, que sean reveladoras del carácter del hablante o de la situación en que se encuentra. Lo restante se debe eliminar. Se debe desechar todo lo que no sea sicológicamente revelador.

c) Progresivo: No se utilizará el diálogo "por el diálogo", por el contrario, deberá ser elaborado en función del desarrollo de los personajes, las situaciones y los incidentes.

d) Dinámico y ágil: Se evitarán los parlamentos demasiado largos, lo mismo se hará con los parlamentos discursivos y las frases rotundas y acabadas. La abundancia de preguntas y respuestas y la frase elíptica y corta le dan vida a los diálogos bien construidos. De este modo, se entenderá que debe evitarse lo artificioso sin caer en lo inexpresivo. Se buscará la naturalidad sin vulgaridad y la elegancia sin amaneramiento.



Maneras de construir un diálogo

Hay dos maneras de presentar lo que dice una persona: estilo directo y estilo indirecto.
 El denominado estilo directo se da cuando lo dicho por el personaje aparece citado literalmente, de modo que se lean sus propias palabras. Puede asumir dos modalidades en la presentación: 1) Como se hace en una obra de teatro, indicando el nombre del personaje que habla, al comienzo de la intervención; y 2) Indicando con verbos adecuados - dijo, preguntó, exclamó, contestó, etc. - quién tomará la palabra en cada momento. Ej. “Al salir de clase me encontré a Walter y me preguntó: - ¿Sabes tú dónde está la oficina del director?”.
El estilo indirecto: Se da cuando se narra lo dicho por los hablantes. Ellos no hablan por sí mismos, sino a través del narrador que reproduce lo expresado. Ej. “Al salir de clase me encontré a Walter y me preguntó si yo sabía dónde estaba la oficina del director”. El estilo indirecto es poco recomendable, porque le resta autenticidad al diálogo al transmitir lo expresado por el hablante a través de un intermediario. Cuando se utiliza el diálogo dentro de una narración es conveniente matizarlo con elementos descriptivos y narrativos que expliquen al lector lo que siente y hace el personaje mientras habla. En el teatro, esto no es necesario porque el espectador escucha el diálogo mientas observa los gestos y movimientos de los autores.

EJERCICIOS PRÁCTICOS

1. Redacte diálogos con los siguientes temas:

• Dos zapatos en un closet.
• Un bolívar y un dólar.
• Un viejo y un joven.
• Un niño rico y un niño pobre.
• Una niña y una viejita.
2. Elabore un diálogo en estilo indirecto entre dos novios y luego, páselo al estilo directo.

Tomado de La redacción y el arte de la escritura de Liduvina Carrera y Mireya Vásquez




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