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miércoles, 18 de abril de 2012

SUSTANTIVO O NOMBRE



El nombre o sustantivo es la palabra que nombra a los objetos físicos, psíquicos o ideales. Ej. “mujer”, “niño”, “mesa”, “fantasía”, “idea”, “vanidad”. En este sentido, también otras clases de palabras, como adjetivos, verbos, preposiciones, conjunciones y adverbios, pueden sustantivarse; es decir, sin ser sustantivos, es posible usarlos como tales, y el procedimiento más común para sustantivar una palabra es mediante el uso del artículo. En los ejemplos siguientes, se puede observar esta sustantivación de palabras:
• Adjetivos. Se sustantivan con mucha frecuencia y para hacerlo, se emplea el artículo masculino, femenino o neutro: “Los argentinos perdieron el partido”, “La perezosa no quiso hacer ningún esfuerzo”, “Queríamos lo necesario”.
• Verbos. Se sustantivan las formas de infinitivo: “Estudiar es beneficioso para el joven que prepara su futuro”.
• Adverbios. “Solo importan el aquí y el ahora”.
• Preposiciones. “Julián siempre me lleva la contra”.
• Conjunciones. “Jorge siempre tiene un pero ante mis comentarios”.

ACCIDENTES GRAMATICALES DEL SUSTANTIVO

Los sustantivos son palabras variables; es decir, presentan diferentes terminaciones para indicar los accidentes gramaticales de género y de número. También varían cuando forman diminutivos o despectivos.

a) El género

Los géneros del sustantivo son dos: el masculino y el femenino. Pertenecen al género masculino a) los nombres de varones: hombre, niño, carpintero, Alejandro, Colón, etc. b) todos los nombres de animales o cosas que pueden ir precedidos por el artículo masculino el o los: el tigre, los papeles. Los nombre de montes, cordilleras, ríos, meses, días, notas musicales y números y, en general, los que terminan en cualquier letra que no sea “d”, “z” y “a”, suelen ser masculinos.
Pertenecen al género femenino: a) todos los nombres de mujeres: dama, costurera, María. b) Todos los nombres de animales y cosas que puedan ir precedidos del artículo femenino: la o las: la mariposa, las ruedas. Los nombres de virtudes, ciencias, artes, profesiones y letras y los que terminan en “d”, “z” y “a”, no acentuadas suelen ser femeninos.

Formación del femenino

Los nombres de personas y algunos de animales forman su femenino derivándolo del masculino, de acuerdo con las reglas siguientes:
• Si el masculino termina en vocal, se sustituye esta por la letra a: herman-o, hermana-a; infant-e, infant-a.
• Si termina en consonante, se añade una a: señor, señora; Juan, Juana. 
El género neutro sólo es propio de algunos referentes complejos: una oración o un contexto o una idea. En este caso se usa el articulo “lo”: lo hermoso, lo peligroso.
En lo referente al género de los animales, existen sustantivos que se refieren indistintamente al masculino y al femenino, en este caso se denomina epiceno: hormiga, cebra, pantera. Los nombres de los seres inanimados se inscriben a uno de los dos géneros convencionalmente, sin que ello corresponda a una distinción de sexo: el género casi nunca responde a un referente sexuado; al contrario, es un rasgo gramatical del sustantivo muy útil para clasificarlo como masculino o femenino para establecer las debidas concordancias con el resto de las palabras que conforman el discurso.


b) El número

En español, el sustantivo tiene dos números: el singular y el plural. El singular indica una unidad y el plural, varias. Para la formación del plural existe una norma general, se añade una “s” al final de la palabra: niño – niños. Sin embargo, si el sustantivo termina en consonante, se añadirá la silaba “es”: canción – canciones.
Hay algunas palabras que terminan en s y no son plurales: lunes, martes, caries, crisis. En ellas, es indispensables la colocación previa del artículo que determinara el número del sustantivo: la caries – las caries; el lunes – los lunes.

c) Sustantivos aumentativos, diminutivos y despectivos

Las terminaciones de los sustantivos también sufren flexión o cambio cuando indican aumento o disminución en el significado y cuando expresan burla o desprecio.
• Aumentativos. Las desinencias más frecuentes son: -on, -ona, -azo, -aza, -ote, -ota: hombre – hambrón; perro – perrazo; cuchara- cucharota.
• Diminutivos. Las desinencias más comunes son: -ito, -ita, -illo, -illa, -ico, -ica, -in, -cito, -cita: dibujo- dibujito; guitarra – guitarrita; hombre – hombrecito; zapato – zapatico.
• Despectivo. Algunas de las desinencias comunes son: -uza, -aco, -zuelo, -zuela, -ucho, -ucha: gente – gentucha, mujer – mujerzuela, libro – libraco.

CLASIFICACIÓN DE LOS SUSTANTIVOS POR SU SIGNIFICACIÓN


El sustantivo se clasifica según los siguientes rasgos:
1. Animados e inanimados: pescadero, piloto, etc.; frente a cuchillo, aire.
2. A su vez, los sustantivos animados se clasifican en humanos: hombre, niño, y no humanos: felino, gusano.
3. Sustantivos comunes y propios. El nombre común se refiere a los objetos y los designa por sus cualidades propias de todos los miembros de su especie: hombre, animal, mineral. El nombre propio señala individualmente al objeto: Europa, Pedro, Madrid.
4. Los nombres comunes, a su vez, se clasifican en concretos y abstractos. Los concretos se refieren a objetos que son percibidos materialmente por los sentidos: cenicero, cucharita, florero. Los abstractos dependen de la elaboración mental y deben ser aprehendidos por la inteligencia: libertad, belleza.
5. Entre los sustantivos concretos, existen los individuales y los colectivos. Los individuales designan una sola cosa: cigarro, autobús. Los colectivos designan una pluralidad: rebaño, ejército, clero.
6. También se considera una clasificación entre sustantivos que admiten variación de número y los que no: contables y no contables. Los primeros designan objetos que se pueden contar y medir: cuaderno, tenedor; los segundos corresponden a los llamados nombres de materia: oro, trigo, oscuridad. Solamente los nombres contables poseen un verdadero plural; los no contables se usan con valor expresivo: nos trajimos los oros de las Américas.

DE INTERÉS ACTUAL: SEXISMO Y GÉNERO

“El criterio para decidir si existe o no sexismo lingüístico será la conciencia social de las mujeres o, simplemente, de los ciudadanos contrarios a la discriminación”. (Ignacio Bosque. RAE)


En el Diccionario panhispánico de dudas, se pueden encontrar algunas normas académicas, dadas a conocer en el 2005. Debido a la inquietud generada, tomaremos en cuenta algunas ideas para mantenernos actualizados al respecto.


1. “Niños, niñas y adolescentes”

En los últimos tiempos, por razones de corrección política, que no de corrección lingüística, se está extendiendo la costumbre de hacer explícita en estos casos la alusión a ambos sexos: «Decidió luchar ella, y ayudar a sus compañeros y compañeras». Se olvida que en la lengua está prevista la posibilidad de referirse a colectivos mixtos a través del género gramatical masculino, posibilidad en la que no debe verse intención discriminatoria alguna, sino la aplicación de la ley lingüística de la economía expresiva; así pues, en el ejemplo citado pudo —y debió— decirse, simplemente, ayudar a sus compañeros. Solo cuando la oposición de sexos es un factor relevante en el contexto, es necesaria la presencia explícita de ambos géneros: La proporción de alumnos y alumnas en las aulas se ha ido invirtiendo progresivamente; En las actividades deportivas deberán participar por igual alumnos y alumnas. Por otra parte, el afán por evitar esa supuesta discriminación lingüística, unido al deseo de mitigar la pesadez en la expresión provocada por tales repeticiones, ha suscitado la creación de soluciones artificiosas que contravienen las normas de la gramática: las y los ciudadanos.

2. “L@s niñ@s”
Para evitar las engorrosas repeticiones a que da lugar la reciente e innecesaria costumbre de hacer siempre explícita la alusión a los dos sexos (los niños y las niñas, los ciudadanos y ciudadanas, etc.; ha comenzado a usarse en carteles y circulares el símbolo de la arroba (@) como recurso gráfico para integrar en una sola palabra las formas masculina y femenina del sustantivo, ya que este signo parece incluir en su trazo las vocales a y o: l@s niñ@s. Debe tenerse en cuenta que la arroba no es un signo lingüístico y, por ello, su uso en estos casos es inadmisible desde el punto de vista normativo; a esto se añade la imposibilidad de aplicar esta fórmula integradora en muchos casos sin dar lugar a graves inconsistencias, como ocurre en Día del niñ@, donde la contracción del solo es válida para el masculino niño.


INVITACIÓN 
Ilustramos las ideas anteriores, recomendando la lectura del artículo "Entre lenguas y lenguaradas sexistas te veas", publicado por el amigo Luis Barrera Linares, en su blog La duda melódica.



MASCULINOS Y FEMENINOS

Los sustantivos en español pueden ser masculinos o femeninos. Cuando el sustantivo designa seres animados, lo más habitual es que exista una forma específica para cada uno de los dos géneros gramaticales, en correspondencia con la distinción biológica de sexos, bien por el uso de desinencias o sufijos distintivos de género añadidos a una misma raíz, como ocurre en gato/gata, profesor/profesora, nene/nena, conde/condesa, zar/zarina; bien por el uso de palabras de distinta raíz según el sexo del referente (heteronimia), como ocurre en hombre/mujer, caballo/yegua, yerno/nuera; no obstante, son muchos los casos en que existe una forma única, válida para referirse a seres de uno u otro sexo: es el caso de los llamados «sustantivos comunes en cuanto al género» y de los llamados «sustantivos epicenos». Si el referente del sustantivo es inanimado, lo normal es que sea solo masculino (cuadro, césped, día) o solo femenino (mesa, pared, libido), aunque existe un grupo de sustantivos que poseen ambos géneros, los denominados tradicionalmente «sustantivos ambiguos en cuanto al género». 
  • Muchos nombres de persona solo llevan la expresión del sexo del ser nombrado en el género de artículo: el espía / la espía, el accionista / la accionista, el mártir / la mártir.
  • Algunos nombres de animales no expresan el sexo de estos de ningún modo, puesto que el género de tales nombres es siempre el mismo: águila, hiena, ratón, avestruz, topo. Lo mismo sucede con determinados nombres de humanos: persona, criatura, vejestorio.
  • En algunos casos, la expresión del sexo se hace por medio de palabras distintas: hombre / mujer, yerno / nuera, padre / madre, caballo / yegua, toro / vaca, carnero / oveja.
  • Hay nombres que no tienen formanta alguno: crisis, dosis, lunes.
  • Hay parejas en que los nombres femeninos nacieron de formaciones latinas (por analogía con ellas) sobre la misma base del masculino, con formantes que no fueron heredados como tales por nuestro idioma: emperador / emperatriz, actor / actriz, héroe / heroína, rey / reina, gallo / gallina, jabalí / jabalina, príncipe / princesa, duque / duquesa, conde / condesa, abad / abadesa, poeta / poetisa, profeta / profetisa, papa / papisa, sacerdote / sacerdotisa.
 En cuanto al género gramatical, hay dos clases de sustantivos
• Los que tienen como rasgo propio el ser masculinos o femeninos: muro, portal, césped (masculinos); pared, hormiga (femeninos). El género se manifiesta mediante la concordancia con determinativos o adjetivos.
• Los que pueden ser masculinos o femeninos, según la terminación o desinencia: muchacho (masculino), muchacha (femenino). La diferente terminación es la que manifiesta el género gramatical. 
Las desinencias o terminaciones que marcan el género 
 • La mayoría de los sustantivos terminados en -o son masculinos. Excepciones: la mano, la radio, la nao...
 • La mayoría de los sustantivos terminados en -a son femeninos. Excepciones: el día, el tranvía, el planeta, el mapa, el cometa ('astro'), el pijama...
 • Los sustantivos de origen griego terminados en -ma son masculinos: el telegrama, el diagrama, el problema, el tema, el idioma, el sistema, el enigma, el dilema, el fantasma, el diploma, el poema, el programa, el drama, el teorema, el diafragma...
 • Muchos sustantivos que designan seres animados usan la terminación para diferenciar no solo el género gramatical sino también el sexo biológico: niño/niña, jefe/jefe, nene/nena, señor/señora...
 • Otras terminaciones para el femenino son -esa, -isa, -triz: abad/abadesa, alcalde/alcaldesa, tigre/tigresa; sacerdote/sacerdotisa, papa/papisa, poeta/poetisa; héroe/heroína, gallo/gallina, rey/reina, jabalí/jabalina; emperador/emperatriz, actor/actriz...
 • Sustantivos heterónimos: Hay casos en los que el género y el sexo de los seres animados se diferencia con la oposición de palabras y no con terminaciones, fenómeno que se denomina "heteronimia": padre-madre, hombre-mujer, varón-hembra, carnero-oveja, caballo-yegua, toro-vaca, caballero-dama, yerno-nuera, padrino-madrina...
 • La oposición marcada con las terminaciones -o / -a no solo se emplea para marcar las diferencias de sexo sino para diferenciar contenidos relacionados con el tamaño, la forma o la distinción entre árbol y el fruto del árbol: cesto (grande)-cesta (pequeña), cubo (pequeño)-cuba (grande), jarro (forma)-jarra (forma); manzano (árbol)-manzana (fruta), cerezo (árbol)-cereza (fruto), naranjo (árbol)-naranja (fruta), guindo (árbol)-guinda (fruta), avellano (árbol)-avellana (fruto)...
 • Sustantivos homónimos: Algunos sustantivos cambian de significado según se combinen con determinativos de distinto género: el editorial (‘artículo no firmado que expresa la opinión de la dirección de un periódico’), la editorial (‘casa editora’); la frente (‘parte superior de la cara’), el frente (‘parte anterior de algo’, ‘primera línea de combate’, ‘zona de contacto de dos masas de aire’, ‘coalición de partidos u organizaciones con un objetivo común’); la cólera ('ira'), el cólera ('enfermedad epidémica'); el corte ('efecto de cortar o cortarse'), la corte ('la corte real', 'corral o establo donde se recoge de noche el ganado', 'aprisco donde se encierran las ovejas', 'tribunal de justicia'), el coma ('estado patológico que se caracteriza por la pérdida de la conciencia, la sensibilidad y la capacidad motora voluntaria'), la coma ('signo ortográfico').   
Sustantivos comunes en cuanto al género o de género común  
Los sustantivos comunes en cuanto al género designan seres animados y tienen una sola forma, la misma para los dos géneros gramaticales. En cada enunciado concreto, el género del sustantivo, que se corresponde con el sexo del referente, lo señalan los determinantes y adjetivos con variación genérica: el joven / la joven, el testigo / la testigo, el mártir / la mártir, el soprano / la soprano, el bachiller / la bachiller, etc.
Los sustantivos referidos a títulos y prefesiones y que antes eran comunes en cuanto al género, modernamente se ha desdoblado en dos formas: una para el masculino y otra para el femenino (ministro-ministra, médico-médica, abogado-abogada, etc.).
Cuando el nombre de una profesión o cargo está formado por un sustantivo y un adjetivo, ambos elementos deben ir en masculino o femenino dependiendo del sexo del referente; por tanto, debe decirse la primera ministra, una intérprete jurada, una detective privada, etc., y no *la primera ministro, *una intérprete jurado, *una detective privado.
 Funcionan como comunes en cuanto al género 
• los sustantivos formados con el sufijo -ista: el/la periodista, el/la pianista, etc.;
• los sustantivos acabados en -a funcionan en su inmensa mayoría como comunes: el/la atleta, el/la cineasta, el/la guía, el/la logopeda, el/la terapeuta, el/la pediatra (en algunos casos, por razones etimológicas, el femenino presenta la terminación culta -isa: profetisa, papisa);
• los sustantivos acabados en -e tienden a funcionar como comunes: el/la cantante, el/la paciente, el/la conserje, el/la amante, el/la amanuense, el/la cicerone, el/la orfebre, el/la pinche, etc.;
• algunos de los sustantivos terminados en -e tienen formas femeninas específicas a través de los sufijos -esa, -isa o -ina: alcalde/alcaldesa, conde/condesa, duque/duquesa, héroe/heroína, sacerdote/sacerdotisa y en unos pocos casos se han generado femeninos en -a, como en jefe/jefa, sastre/sastra, cacique/cacica);
• los que proceden de acortamientos: el/la fisio, el/la otorrino;
• los sustantivos terminados en -ante o -ente, procedentes en gran parte de participios de presente latinos: el/la agente, el/la conferenciante, el/la dibujante, el/la estudiante (en algunos casos se han generalizado en el uso femeninos en -a, como clienta, dependienta o presidenta);
 • los pocos sustantivos que terminan en -i o en -u funcionan también como comunes: el/la maniquí, el/la saltimbanqui, el/la gurú;
 • entre los terminados en -y, el femenino de rey es reina, mientras que los que toman modernamente esta terminación funcionan como comunes: el/la yóquey;
• los que acaban en -ar o -er, así como los pocos que acaban en -ir o -ur, funcionan hoy normalmente como comunes, aunque en algunos casos existen también femeninos en -esa o en -a: el/la auxiliar, el/la militar, el/la escolar (pero el juglar/la juglaresa), el/la líder (raro lideresa), el/la chofer o el/la chófer (raro choferesa), el/la ujier, el/la sumiller, el/la bachiller (raro hoy bachillera), el/la mercader (raro hoy mercadera), el/la faquir, el/la augur;
 • los que acaban en -or forman el femenino añadiendo una -a: compositor/compositora, escritor/escritora, profesor/profesora, gobernador/gobernadora (en algunos casos, el femenino presenta la terminación culta -triz (del lat. -trix, -tricis), por provenir directamente de femeninos latinos formados con este sufijo: actor/actriz, emperador/emperatriz;
• los agudos acabados en -n y en -s forman normalmente el femenino añadiendo una -a: guardián/guardiana, bailarín/bailarina, anfitrión/anfitriona, guardés/guardesa, marqués/marquesa, dios/ diosa. Se exceptúan barón e histrión, cuyos femeninos se forman a través de los sufijos -esa e -isa, respectivamente: baronesa, histrionisa. También se apartan de esta regla la palabra rehén, que funciona como epiceno masculino (el rehén) o como común (el/la rehén), y la voz edecán, que es común en cuanto al género (el/la edecán). Por su parte, las palabras llanas con esta terminación funcionan como comunes: el/la barman;
 • los que acaban en -l o -z tienden a funcionar como comunes: el/la cónsul, el/la corresponsal, el/la timonel, el/la capataz, el/la juez, el/la portavoz. No obstante, algunos de estos sustantivos han desarrollado con cierto éxito un femenino en -a, como es el caso de juez/jueza, aprendiz/aprendiza, concejal/concejala o bedel/bedela;
 • los terminados en consonantes distintas de las señaladas en los párrafos anteriores funcionan como comunes: el/la chef, el/la médium, el/la pívot. Se exceptúa la voz abad, cuyo femenino es abadesa. Es especial el caso de huésped, pues aunque hoy se prefiere su uso como común (el/la huésped), su femenino tradicional es huéspeda;
• independientemente de su terminación, funcionan como comunes los nombres que designan grados de la escala militar: el/la cabo, el/la brigada, el/la teniente, el/la brigadier, el/la capitán, el/la coronel, el/la alférez;
• independientemente de su terminación, funcionan como comunes los sustantivos que designan por el instrumento al músico que lo toca: el/la batería, el/la corneta, el/la contrabajo;
• los sustantivos compuestos que designan persona: el/la mandamás, el/la sobrecargo, un/una cazatalentos, un/una sabelotodo, un/una correveidile.
 Sustantivos ambiguos en cuanto al género 
Son los que, designando normalmente seres inanimados, admiten su uso en uno u otro género, sin que ello implique cambios de significado: el/la armazón, el/la dracma, el/la mar, el/la vodka.
Normalmente la elección de uno u otro género va asociada a diferencias de registro o de nivel de lengua, o tiene que ver con preferencias dialectales, sectoriales o personales.
No deben confundirse los sustantivos ambiguos en cuanto al género con los casos en que el empleo de una misma palabra en masculino o en femenino implica cambios de significado: el cólera (‘enfermedad’) o la cólera (‘ira’); el editorial (‘artículo de fondo no firmado’) o la editorial (‘casa editora’). De entre los sustantivos ambiguos, tan solo ánade y cobaya designan seres animados.
 Sustantivos epicenos
 Son los que, designando seres animados, tienen una forma única, a la que corresponde un solo género gramatical, para referirse, indistintamente, a individuos de uno u otro sexo. En este caso, el género gramatical es independiente del sexo del referente.
Hay epicenos masculinos (personaje, vástago, tiburón, lince) y epicenos femeninos (persona, víctima, hormiga, perdiz). La concordancia debe establecerse siempre en función del género gramatical del sustantivo epiceno, y no en función del sexo del referente; así, debe decirse "La víctima, un hombre joven, fue trasladada al hospital más cercano", y no "La víctima, un hombre joven, fue trasladado al hospital más cercano". En el caso de los epicenos de animal, se añade la especificación macho o hembra cuando se desea hacer explícito el sexo del referente: "la orca macho", "la orca hembra", "la culebra macho", "la culebra hembra", "la comadreja macho", "la comadreja hembra", "la tortuga macho", "la tortuga hembra", etc.


  
EJERCICIOS

I. Extraer los sustantivos del siguiente texto y escribir una oración con cada uno 
Entramos en una capilla, donde algunas viejas rezaban el rosario. Es una capilla grande y oscura, con su tarima llena de ruidos bajo la bóveda romántica. Cuando yo era niño, aquella capilla tenía para mí, una sensación de paz campesina. Me daba un goce de sombra como la copa de un viejo castaño, como las parras delante de algunas puertas, como una cueva de ermitaño en el monte. 
II. Indicar el género y el número de los siguientes sustantivos 
La casa. Un nido. Alfredo. Una estrella. Félix. El rombo. Lo bueno. Una estrella. La Grecia. Ana. Un teatro. La China. Unos ríos. Unas aves. El Uruguay. Un monte. Una mueca. Felisa. Los pájaros. Los hombres. Unos días. Lo hermoso. Armando. Una esfera. Unos zapatos.
III. Escribir el femenino de los siguientes sustantivos 
Abuelo. Colegial. Mariano. Castellano. Español. Hijo. Sirviente. Vasallo. León. Hermano. Sancho. Pastor. Mulo. Capitán. Dueño. Primo. Martín. Marqués. Padrino. Hijastro. Obrero. Patrón. Mono. Inspector. Ardilla. Computadora. Ordenador. Silla. Hermetismo. Custodia.
IV. Formar los plurales de los siguientes sustantivos 
Nuez. Camión. Álbum. Carroza. Editorial. Paréntesis. Lunes. Paz. Ramón. Capellán. Parra. Capilla. Ruido. Canción. Vuelo. Flux. Mamón. Nómina. Memorando. Tenedor. Electricista. Autobús. Ejército. Rebaño. Animal. Estudiante. Mineral.
V. Clasificar los siguientes sustantivos por su significación 
Galicia. Capilla. Rosa. Ruido. Vuelo. Paz. Capellán. Parra. Ramón. Carroza. Belleza. Rebaño. Paz. Habitante. Tigre. Mariposa. Gusano. Hombre. Pedro. Europa. Libertad. Granero. Ejército. Alumnado. Serie. Agua. Clero.
VI. En la siguiente lista de palabras, extraer los sustantivos y escribir una oración con cada uno de ellos 
Casa. Escribir. Montaña. Muchos. Peligroso. Astuto. Andrés. Gato. Caballo. Belleza. Cansados. Arriba. Caracas. Tareas. Vacaciones. Oso. Viajar. Viaje. Bicicleta. Odio. Camisa. Niños. Edificios. Pensamiento.
VII. Subrayar los sustantivos del siguiente texto y clasifícarlos 
Ante los venezolanos de hoy está planteada la cuestión petrolera con un dramatismo, una intensidad y una trascendencia como nunca tuvo ninguna cuestión del pasado. Verdadera y definitiva cuestión de vida o muerte, de independencia o d esclavitud, de ser o no ser. No se exagera diciendo que la pérdida de la Guerra de Independencia no hubiera sido tan grave, tan preñada de consecuencias irrectificables, como una Venezuela irremediable y definitivamente derrotada en la crisis petrolera. (Arturo Uslar Pietri. De una a otra Venezuela)
VIII. Leer el siguiente texto y extraer los sustantivos comunes y los propios. Elaborar una oración con cada uno de ellos 
Nací en México, capital de América, en la Nueva España. Ningunos elogios serían bastantes en mi boca para dedicarlos a mi querida patria; pero, por serlo, ningunos más sospechosos. Los que la habitan y los extranjeros que la han visto pueden hacer su panegírico más creíble. (…) Bautizáronme, por fin, y pusiéronme por nombre Pedro, llevando después, como es el uso, el apellido de mi padre, que era Sarmiento. Mi madre era bonita y mi padre la amaba en extremo. (José Fernández de Lizardi. Periquillo Sarniento)
 IX. Subrayar los sustantivos del siguiente párrafo y clasifícarlos en comunes, propios, concretos o abstractos 
La casa nueva, blanca como una paloma, fue estrenada con un baile. Úrsula había concebido aquella idea desde la tarde en que vio a Rebeca y a Amaranta convertidas en adolescentes, y casi puede decirse que el principal motivo de la construcción fue el deseo de procurar a las muchachas un lugar digno donde recibir las visitas. Para que nada restara esplendor a ese propósito, trabajó como un galeote mientras se ejecutaban las reformas, de modo que antes de que estuvieran terminadas había encargado costosos menesteres para la decoración y el servicio, y el invento maravilloso que había de suscitar el asombro del pueblo y el júbilo de la juventud: la pianola. (Gabrial García Márquez. Cien años de soledad)
 X. Escribir el femenino de los siguientes sustantivos, si es la misma forma para el masculino, escríbirla nuevamente 
Arquitecto. Periodista. Cantante. Escritor. Patriota. Cebra. Tío. Estudiante. Compadre. Panadero. Pájaro. Testigo. Elefante. Yerno. Sobrino. Macho. Suegro. Caballo

 FUENTE 
 Carrera, L y otros. (2007). Técnicas de Redacción e Investigación Documental. Caracas: Panapo.
 Fernández López, J. (2005). El género de los sustantivos. RAE: Diccionario panhispánico de dudas. (On line). Disponible:http://hispanoteca.eu/gram%C3%A1ticas/Gram%C3%A1tica%20espa%C3%B1ola/G%C3%A9nero%20de%20los%20sustantivos.htm. (Consulta: 13/04/12).
Género. Real Academia Española. (2005, Octubre.) Diccionario de dudas. (Documento en línea). Disponible: http://buscon.rae.es/dpdI/SrvltGUIBusDPD?lema=g%E9nero2. (Consulta: 13/04/12).

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